21 de noviembre de 2011

A la orilla de la ventana.

Sentado, echado sobre un sillón marrón, ahora echo una ruina por garras similares a las que dieron cuenta del blanco, ve pasar dos días, luego catorce y entonces pasó un año, para un sillón que no puede ocuparse de parecida forma su antigua vastedad. Sentado, echado sobre un sillón marrón es el recuerdo más común, cuando se le piensa, pocas veces era capaz de cambiar de sitio allá dentro; muchas veces usado sólo cómo un escalón a la ventana cerrada para no dejarlo salir ni a él ni al calor infernal de la casa. Íntimos compañeros, él y el calor ven pasar el día, el sol caminando sobre las piedras que prometen calcinar los pies por muy grueso que esté el callo, o por lo menos llenarlos de ampollas; cómo en un puesto de guardia miran las calle sin pensar en nada porque no quieren o no pueden, vigilan los cinco o seis metros con recelo amplio en una obligación incomprensible salvo por la fidelidad propia de la especie. En su guardia, el calor nunca lo abandona, lo lleva en cada centímetro de la piel  pareciera que el pelo lo retiene sin ganas de abandonarse al fresco del piso o a la helada agua resbalando por la cara, lo hace sentir somnoliento, cansado de no hacer nada salvo mirar por la ventana y gritar por su irritación... nunca lo abandona y desde hace tiempo se acostumbró a su incomodidad.

Las apariencias engañan, lo sabe bien. En su puesto, además de vigilar espera el resquicio que sin falta se abre todos los días, un ínfimo espacio acompañado del menor descuido para salir corriendo, sentir tierra y lodo bajo los píes sin que nada importe, ni el rumbo, ni los gritos despavoridos detrás de él, ni si quiera  lo caliente de las piedras, con el aire entrando en la boca abierta casi en una sonrisa, silbando en las orejas que cambian de función. Él corre porque puede hacerlo y no se detiene salvo para comprobar el sonido del viento, sin pensar en nada porque no quiere o no puede hacerlo, el momento del día que extiende lo más posible, caminar, correr, andar por las calles sabiéndose el rey del barrio sin que nadie se le acerque por miedo al destino que enfrentarían de enfrentarlo. 

Siempre camina de regreso con la cabeza libre y el cuerpo lleno de cansancio, lo esperan, lo sabe, lo esperan en su casa, y quien quiera que esté ahí terminará por cederle su sillón, su lugar en una casa que sabe suya, con personas que lo abrazan sin temor a su ira, que le jalan las orejas por tardar mucho, pero al final le dan una palmada en la espalda con una sonrisa, la casa que es suya aunque a veces sienta que las paredes se le vienen encima. El calor ya no importa, sigue con él pero lo ignora, abre la puerta y se tiende en el portal para demostrar que ha vuelto, bebe agua cómo camello y se duerme.

Despierto y él ya no está, partió hace mucho tiempo y no volvió abrir la puerta, me gusta pensar que está buscando cigarros o un French Puddle para quitarse la comezón de los dientes. Nadie ocupa ya el sillón marrón y ahora está roto, cómo si su mera existencia fuera inútil sin el antiguo dueño de su afelpada figura. Luego hay un repuesto, pero no es igual, es sólo un perro, pero no es igual.

Ulises Silva. 

11 de noviembre de 2011

La chamarra azul por favor

Crudo a las siete de la tarde, de noche en este horario. Muy culero dicho horario, como todo lo que lleve invierno en el nombre, excepto dos cosas: Confesiones de Invierno, canción de Sui Generis (rolononon), y Winterfell.

-¿Algo más, señor?
-Nup, abrase al pingo.
-Que grosero y desagradable es usted.
-Go fuck yourself.
-Termina con hablar con cosas inanimada o imaginarias y decirles de grocerías.
-No quiero. ¿Y tú que te metes?
-Anda pues, anda nomas.

A pesar de la baja productividad propia, que sea de noche tan pronto no termina por ser algo agradable, menos cuando hace frió así cómo e cagarse, el día termina muy de zopetón y se crea una especie de idea de qe el frío es improductivo y del diablo, aunque haga rete harto calor en el infierno según las santas escrituras. Eso bien podría no ser cierto, pero insisto ¿A ustedes quien les dijo que yo soy el dueño de la verdad absoluta? No lo creo ni lo voy a creer hasta que trabaje en Televisa y les diga que Peña Nieto sacó del hoyo al país. Mientras tanto no me crean nada.

Sigamos. El frió entume las ideas, las pone en el freezer, pero contrario a las cervezas no las hace más buenas, las deja inconclusas y las convierte en posts malogrados. Ni siquiera ha llegado el invierno y ya hay un sentir de nostalgia por el verano, con todo y quejas posteriores, el calor se extraña, sabe a trópico con aguachile y una docena de ostiones, el frío sólo sabe a frío, con todo y el gusto por la nieve de limón, o las paletas de tamarindo. Alguien ha pensado lo bueno que son las paletas de tamarindo, o cualquier cosa que tenga tamarindo, me hace querer tener un árbol de tamarindo, o raíz, o guía ¿En dónde diablos crece el tamarindo? Ok, sí sé, pero me encanta hacerme pendejo.

Otra cosa que no se pude hacer con el frió es lavar la ropa. Ya me viera todo mojado con la ropa toda tiesa diciendo "yeih" me ahorré 100 pesos de lavandería; Pinche frío, mejor no pisteo que mojarme en Ocotlán.

Ulises Silva.

En Ucrania sos lo máximo, pero acá nomás rompes las bolas viteh... Raja de Acá!

Que largo título ¿ no es así?

Es mu poco conveniente cuándo estás escribiendo algo en tu mente y pinta para estar bien chingón, de esos lapsus de inspiración etilica que no vienen tan seguido cómo quisiera, entonces sigues cotorreando, te duermes y al despertar se te olvida todo, ni de que se trataba el asunto te acuerdas. Muy poco conveniente, recuerdo que era algo bueno pero se fue; "seguro era mentira", pero ero no le quita lo chingón.

Between eat and drink i choose drink to fall sleep.

Despertar crudo a las siete de la noche puede parecer triste para algunos, para mucha gente, para mí a veces, hoy no. Estoy de un pinche buen humor que ni Noviembre puede quitarme, no quiero pensar a que se debe, no quiero pensar cuanto va a durarme, quiero disfrutar de él aunque tenga que hacerlo solo, con la única compañía de las 3752 choteadas canciones de mi Ipod. Me vale madre tanta rola, siempre pongo a Palomas Zooey Deschanel y Jack Johnson.

Tampoco soy imbécil, sé que es Noviembre y algo malo me pasará en algún momento, y no, no es paranoia, se llama consciencia y realismo, Noviembre es puto y no le gusta irse sin dejar alguna daga enterrada, en realidad ni le importa dónde, con que quede clavada le sirve. Nunca va a ser feliz porque le dejaron los muertos y las revoluciones de fantasía.

Do your worst November! That's right mother fucker i said it! Not even you can take away my good mood. Who gives a shit about our twisted mind?

Sé que les debo algo mejor. Nah! No es cierto, me lo debo a mí por quedarme dormido y olvidar de que se trataba el asunto.

Good luck & good night.

Ulises Silva.