28 de abril de 2011

Sol

El sol cae aplomo sobre el cachete derecho, mientras comienza su despedida, ni él mismo sabe que tan larga será esta vez, le puede tomar 16 horas o 4 minutos depende de la realidad, hoy se va a tomar su tiempo. La ola más larga de un día sin luna moja un pulgar sin uña en otros días, luego se va, después de llenar de arena el pie, se va cinco veces, cinco ha llovido sobre sobre el árbol que no da sombra, ni tantita a esa hora, donde el alma esta llena de envidia y la cabeza de whisky. Los sonidos del mostro azul, no monstruo es un palabra fea...sus sonidos sepultan también el cielo, cómo sí eso fuera posible. ¿También la tendrá?

El mundo dice "Nace, crece, se reproduce y muere", la poesía que se resiste dice "No muere, porque vive en su retoño que es una trasformación de energía." El miedo no anda en burro, ni tampoco monta olas en Nayarit, ni baila en el Capomo, muere con la ola que llenó de arena el pie. Al miedo le encanta bajar a los labios y seguir por la espina dorsal, bañar los ojos y caminar junto al sol; a este miedo. Aquellos no los conoce y no le interesa seguirlos. Cada quien su sitio. Pero ¿Dónde muere el espíritu surrealista de no ser? Igual y quieres convertirte en la hermosa mujer que pide un encendedor, cuando ya viste fuego y no salia del bolsillo; eso es surrealista, pero es ¿Qué cosa no es entonces?

No hablemos de fechas de caducidad, no quiero, no me interesa, y no voy ha hacerlo; no saques el tema entonces, ¿Para qué pensar en donde termina la ola? sueño con la cresta y san se acabo, el santo terco. Musas, canten baladas, háganme soñar con besos de piel, llévense los condones de la desgana.

Todo lo tiene, todo. Pero no puede permitirse tal pensar de tan mal agüero: El todo se vuelve nada y luego esto parece un verso de Arjona, entonces todo mal y viene la autocompación irrelevante, la autocritica innecesaria y la auto inmunidad provocada, se resume a uno y ese no es el punto, no acá. Una astilla , eso no lo tiene, no le hace falta, pero es bueno saberlo; Ah! el saber y los hombres sabios, tan pendejos ellos que creen que lo saben todo porque leyeron 2, vieron 3 y vivieron 4, no se si sepan algo, pero lo que saben, lo saben mal. Un nombre en la arena de Litibú borrado por un padre adolescente.

A dónde va, va con gusto, aunque no lo guste, dicho pendejo, dicho cierto. Extraño tus besos, y si los tengo, tu voz.

Ulises Silva

Esto sí es de compas

Para matar el tiempo en lo que me pongo lo suficientemente ebrio para dormir feliz, pienso en la nostalgia que invoca la gente, no cualquier gente, el Serge. Sin embargo, ¿qué nostalgia puedo invocar qué no haya invocado en otro tiempo?

En la sala de mi casa solo hay tres fotos que puedes ver, la foto de mi padre cuando era militar, una foto de mi abuelo cuando era niño, donde está junto a una vaca y otros tres chiquillos que no tengo ni puta idea de quién sean y otra donde estamos Ana el Bazuko y yo, tomada en un concierto de plastiko, uno de los tantos a los que fuí, y ellos también.

Esa foto tiene una historia curiosa; mi mamá le pusó ahí por desconocidas razones, un día volteé y ahí estaba, una vez vino Melissa y no le pareció que la foto estuviera ahí, yo en mi mandilonez mandé quitar la foto y pusieron una en su lugar donde yo estaba con ella, con Melissa, dándonos un beso. Cuando nuestra relación termino yo mismo rompí a foto, la de Melissa, y el espacio quedo en blanco, cuando regresé a Vallarta tiempo después, por desconocidas razones otra vez, estaba la misma foto dónde estábamos Ana, el Bazuko y yo, tomada en un concierto de Plastiko, uno de los tantos a los que fuí, y ellos también.

Al principio, esa foto me provocaba el pensar que no debía confiar en nadie, "el sabor de la traición" la llamaba, después de la usaba para bajarme ele ego cuando andaba volado, para burlarme de mi mismo, "Que pendejo eres mi buen". Ahora la veo y también me río, pero ya no es con rencor, tampoco con sorna, un poco de mi, sí. La vida es así, lo que hoy importa, mañana ya no y todos los dichos acartonados que puedan surgir. Lo importante es parte de crecer, dicen, es porque el tiempo te vuelve un insensible y ya nada te importa, digo.

Miro esa fotografía hoy y ya no hay rencor, miro esa fotografía y veo a una niña con su mochila de Bob esponja y su playera amarilla, a un enano que me decía que lo levara por caguamas y después quería madrear a Rulas, me veo buscando una moneda, veo también alguien que sostuvo mi mano mientras estaba triste, alguien que sostuvo mi cabello mientras vomitaba de borracho y mariguano. Veo amor y veo tres personas que ya no existen, salvo en esa fotografía donde estamos Ana, Bazuko y yo, tomada en un concierto de Plastiko, uno de los tantos que fuí y ellos también.

Ulises Silva

15 de abril de 2011

Dejate de joder y no te hagas la loca.

Hay una serie muy chingona que pasan por ahí llamada "Mad Men", no es nueva pero yo nunca la había visto, ganó muchos premios gringos, si algún día tienen tiempo de verla háganlo, para nada es una perdida de tiempo. Mientras observo la serie pienso en muchas cosas que vienen a colación a partir de los capítulos, por ejemplo que el poder es delicioso, por eso está reservado para tan pocos individuos en el mundo, que si trae responsabilidades y la chingada, vale madre, las ventajas que trae el poder se llevan de calle a sus contras. Cada época dentro de la sociedad humana tiene rituales que podrían ser envidiadas por otras; cómo quisiéramos la peste negra de la edad media en nuestros días para esparcirla por el nuevo edificio del senado o por ahí. También tiene sus cosas que confirman de alguna forma la evolución social del hombre: la serie está ambientada en los inicios de 1960, no todavía no era la época hippie, poquito antes; dónde las mujeres no eran más que trofeo en la casa y los negros barrían las casas y hacían música para snobs y drogadictos. Lo que sí es envidiaría yo de aquél tiempo es que no eran todos una bola de llorones con eso de las zonas de fumadores. No sería raro que naciera una conspiración en la que digan que la serie está patrocinada por las grandes tabacaleras mundiales, porque durante todo el episodio los personajes están fumando bien sabroso, en la calle, en su casa, en su oficina, ¡En el tren! No cabe duda que en los 60 los fumadores no eramos el chivo expiatorio de las organizaciones civiles que no encuentran nada mejor que hacer y estructuras legislativas populistas.

Aún recuerdo mi primera cajetilla de cigarros, unos Camel, cuando todavía sabían bien, me costo 17 pesos, hoy cuesta 38, cuándo no cuarenta. Estamos hablando de un aumento de más del 100% pero de eso nadie hace un pinche escándalo y marchas o exigir al gobierno un alto a la escalada de precios. El cigarro es el blanco más fácil para la población y lanzar sus dardos con el fin de joder a los adictos al tabaco y tratarnos cómo delincuentes, encerrarnos en pequeños cuartos para que nos "matemos" sólo a nosotros mismos, quesque porque les provoca cáncer de fumador pasivo... chilletas digo yo. ¿Quién se va a quejar de estas cosas? Cómo digo es un blanco fácil luego de todo lo que se dice acerca de los cigarros, que sí son adicitivos, que si te matas lentamente, que si provoca abortos, que mata plantas, que provocaron la segunda guerra mundial, que los puso el demonio mismo para retar a Dios; de todas esas cosas nadie se queja, pero ¿Dónde están nuestros derechos? No por ser fumador se te va a ir al pingo tu carácter de humano y ciudadano del mundo, por lo cual me puedo quejar cómo niña adolescente.

Por ejemplo: La campaña terrorista en los empaques de cigarro, yo no voy y les pongo imágenes de pedofilia en la iglesia para decirles lo que provoca. Que el de Benjamin Button, el del wey con oxigeno, el del wey cojito, ninguno cómo el de la rata muerta... una rata muerta! no mamen! Dejen fumar felices, sobretodo dejen fumar barato; pinche mundo está bien culero y nos quitan los vicios que lo hacen más ameno, pues ¿De qué chingados se trata?

Me van a decir vicioso, lo soy, y soy más feliz que ustedes pinches mochos doblemoral.

Ulises Silva

14 de abril de 2011

Para no perder la costumbre: 6 de la mañana, el garrafón está vacío, yo tengo una cruda infernal y no hay nada para beber; no quiero volver a tomar agua de la llave, sabe rete feo aquí, así cómo a moneda. 6 de mañana y yo no encuentro nada más productivo que hacer que meditar en la inmortalidad del cangrejo, pendejadas y cocaína, hoy no hace falta que me pregunte que fue lo que hice ayer, no fue para tanto, esta vez la resaca sólo es física, las morales las voy a dejar para después.

Recuerdo que una vez Ana me hizo ver que yo no tenía ningún amigo gordo, o feo. Por un momento me quise sentir ofendido, por otro me dí cuenta que era cierto y me sentí mal por mi separatismo hacia los feos, digo se supone que yo me fijo en el nivel intelectual de las personas para cotorrearlas. Luego de meditarlo logro admitirlo y ya no tengo problema con eso, no soporto a la gente fea, pero no es mi culpa, lo juro, crecí viendo la tele y en la tele te dicen que lo feo es malo, la tele no puede mentir, ellos son los guardianes de la verdad absoluta, la respuesta de la vida, el universo y todo lo demás. Además no son ellos soy yo: cuando uno de eso está frente a mí, me distrae, no puedo pensar bien y digo cualquier cosa, a nadie le gusta quedar cómo un pendejo, menos junto a una cosa horrible que te mira fijamente. Y sí, ya me sé el discurso "¿Quién te crees que eres para juzgar la belleza? Ni que estuvieras tan guapo ¿Te has visto en un espejo pinche pseudohippie hediondo?" Probablemente sea cierto, pero yo no estoy estableciendo una regla universal de que nadie debería hablar con los feos, cada quien es libre de hacer lo que quiera. Pero no les presten atención sólo por ser altruistas, eso es peor, no les tengan lástima, ya se tienen entre ellos.

Ulises Silva Hangover Version.

10 de abril de 2011

Homesick

Tres caguamas, o eso decía la receta del día, son suficientes para dar por satisfecha la sed esa que te da cuando es sábado... o viernes. En vasitos para que rindiera más, según el gordo, que por fortuna y buen atino de su parte no viene con amigas horribles, mis ojos medio ciegos pueden descansar; vaso tras vaso pasa la noche y la gente cotorrea animada, "Men's Night": hablar de tus actrices porno favoritas, entre otras cuestiones igual de agradables que no salen de la boca de nadie cuándo hay mujeres presentes, aunque estén feas. Luego hablan de cosas que han vivido juntos, desde borracheras, salones de clase hasta que hablan de que se acerca el vallartazo, su vallartazo. El mio es diferente.

Vallarta, un nombre que hace mucho no me provoca las cosas que me solía provocar, pero esta noche sí. Esta noche el mar me sonó en el cerebro y tuve ganas de meter mis pies entre la arena. Para las personas que creen que vivir allá es el confort eterno, dejenme decirles que no están equivocados, la vida es hermosa allá, sólo que parece que nunca avanza, eso puede ser bueno o malo, según las aspiraciones que tengas. Un callejón sin salida para la cultura, una pinche puertota para la imaginación. (mucha mota y muy buena) Cada vez que regreso se pone menos linda y la siento menos mía, pero eso no me quita el deseo de regresar en cuanto pueda, bien podría ser sólo el mar, pero no quiero pensar en eso.

Mi distracción me cuesta no poder entrar en la platica, conociendo a mi gente seguro es sobre comida, aunque pinky no pueda hablar, seguro es sobre eso. Bebo en silencio mientras el aire me enfria el lomo, no escucho nada, ya ni siquiera a las olas en mi cerebro, ni las sirenas de los barcos. Miro al cielo pero no hay fuego, nada, pinche encandilada ni las estrellas puedo ver para alejarme del mar y acercarme al cerro. Miro al frente y ellos siguen en su platica que no entiendo, luego se ríen, yo también; se van y yo prendo la tele y está "Por la libre", es extraño, aunque la historia no tenga nada que ver, siempre recuerdo a mi familia, sobre todo a Donaciano y a Daniel; ya no pienso nada, mañana pensaré en que sólo falta una semana, una y ya, para cosas agradables, para historias y para cervezas, para el sol y para la noche con bellas voces.

Es mi coche.

Ulises Silva.


La vieja está en la cueva

Quiero que llueva, miro al cielo y no hay una sola nube, nada que tape el sol que se la lleva muy cómodo. ¿Él qué sabe de la vida si no llueve en sus tierras? Por ahora nosotros tampoco sabemos tanto. Deberían bombardear el cielo o bailar en invocación a Tlaloc, Poseidón, Aquaman, o el que sea, que sepan que los queremos a todos y nos manden unas gotas por lo poco. Tengo ganas de escuchar gotitas en el techo, una tras otra y luego otra, oler la tierra mojada mientras pienso en sin sentidos. Está demasiado seco, áspero; tengo el presentimiento de que podría pulverizarse al tacto, cuál muda de cangrejo sobre una piedra. Extraño el agua que cae, la que sube no tanto, siempre está de mal humor, cómo hirviendo en una cólera que no entiendo de dónde sale.

Quiero que llueva, mojarme la cara y los hombros en lo que miro caer las gotas; pero me da miedo. Con eso de Japón y sus problemas adicionales a Godzilla, que tal si es radioactiva y me da cáncer y piense que al final ni siquiera fueron los cigarros y fumé menos de lo que quise. Extraño al agua que en un gesto de egoísmo ella no me recuerda, ni a mí ni a nadie: no extraña besar la tierra que no deja de lado la ternura, tampoco que el pasto la reciba en un abrazo. El agua parece que nos olvido y vive feliz en el aire. Algo nos sabrá que nos ignora, que prefiere llevarse con las nubes y su frió; que nos mata de a poco, si no de calor (pinche gente exagerada) sí por la peste; a otros, porque yo fumo y por tanto no huelo nada, salvo una pequeña excepción. Extraño al agua y ni siquiera viene a cuenta gotas.

Quiero que llueva para acompañar la melancolía y no sentirme viejo. Acompañarla con una caguama y el "Birth of the cool", trompetas y golpes de techo y pecho son una deliciosa combinación para la que no tengo otra alternativa que esperar en la parada del camión. De noche o de día extraño la lluvia sobre mis manos tornadas hacía arriba, mojadas y en plena salida del entumecimiento, con ganas de que se quede siempre conmigo y después con ganas de nada. No llueve en la tierra y tampoco en el mar, la sed nos mata a todos y se acaba de pronto.

Ulises Silva.