En definitiva robar caguamas no es onda.
La resaca pasa como en dos días, la física. El dolor de cabeza, la resistencia de mi estomago a recibir cualquier cosa, la debilidad mental, la falta de conjunción en mis ideas y recuerdos, el sabor agrio en mi boca, esa incomoda sensación de solo estar sintiendo pena por mí. La incomodidad, de todas esas situaciones físicas, el asco por mi persona y las nauseabundas colillas en el cenicero, lo tolero, lo acepto cuando se abre la posibilidad de que así sea cuando pruebo la primera bebida, que nunca sé hasta dónde me terminará por llevar. La resaca es algo con lo que he aprendido a convivir desde la primera vez que me ataco hará como once años, en quinto año de primaria, eran buenos tiempos. De todos los bienes ha de provenir también algún mal para recordar la condición humano, donde la felicidad u momentos de contentancia nos exige algún tipo de sacrificio. Con el alcohol pasa lo mismo. Te lo reclama inmediatamente al otro día, cómo ya dije es algo que acepto y digo, citando al "Ferras": No hay pedo. Los pago. Pero cómo decía son únicamente las circunstancias físicas por las que no tengo reparo en apechugar con la cabeza gacha al día siguiente.
Hay otra parte del sacrificio más gacha y profunda, que puede originar muchos traumas, roturas en amistades o de plano cambiar de país nomás por la purita pena. Yo creía que la cruda moral era un mito urbano, o en su defecto remordimientos propios de gente que no se controla. Eureka, tenemos coincidencia acá. Es así de triste y avergonzado que lo descubro, sí existe, y es espantosa. ¿En qué momento pase de bebedor social y simpático a alcohólico ratero y alpinista?
Si hay existe una sensación descabellada es cuando tu memoria no guarda ningún recuerdo de lo qué hiciste, dijiste, bailaste o gritaste en la calle, pero así buscar el recuerdo y solo encontrar el mensaje: "invalid or delete file". De las dos o tres veces que me han pasado, ninguna ha sido agradable ni satisfactoria, aunque a veces lo parezca para no recordar ciertas personas que no debiste haber conocido haber en un bar, a ver pinche cerebro ¿Por qué eso no lo borraste? Lo siento, prosigo. En este caso fue bastante mucho muy angustiosa esa duda por qué era lo que había dicho o hecho, pero llego un momento en que las neuronas y las sinapsis decidieron:
-Este wey ya está muy pinche borracho, me niego a seguir trabajando en estás circunstancias.
-A huevo!!!!
-Huelga!!! Huelga!!!
-A huevo!!!
Resultado: ¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿¿????????????? ¿Cómo diablos llegué a mi casa?¿On toy? ¿Cómo me llamo?
Después de una ardua tarea de reconstrucción, al final mi angustia estaba justificada enormemente, porque si hice algunas pendejadas, las cuales no debería hacer un hombre de mi estatura (notar sarcasmo por favor) y de las cuales si me arrepiento, con todo y todo. Me da pena mirar a la cara a quienes tuvieron que soportar la verborrea que me atacó y a Vero, sobre todo a Vero, por eso optaré por mudarme al himalaya y empezar por una aplicación para volverme revolucionario del Tibet y matar chinos, no por idealista, sino porque son muchos. A menos que un día me emborrache le robe sus chelas al Dalai Lama y tenga que mudarme a otra parte.
Una confirmación de lo patético que puedo volverme por algún momento, por eso me dijo mi papá me dijo un día: "No abras el hocico hijo, mejor no habrás el hocico. Por eso nadie te quiere, más que nosotros, y nomás porque no tenemos de otra". No voy a realizar promesas ni nada por estilo, sólo voy a optar por tomar precauciones, buscar otras alternativas para evadirme otro rato, dónde no tenga que cargarme a nadie en mi periodo de me vale madre el mundo. Porque también tengo una culpa que me cosquillea cada vez que veo a personas que estarían mucho mejor si estuvieran bien lejos de mí, o al menos tuviera otra actitud cuando estoy con ellos. Tengo miedo de salir de mi cueva, luego hago estupideces. ¿Cómo es posible que tenga miedo de mi amigo?
En definitiva robar caguamas no es onda. Tratar de escalar paredes tampoco.
Klansman.