Cuando yo todavía no existía, él se encontraba sólo por el mundo y hacía muchas pedejadas de las que ahora nos arrepentimos. Cómo siempre se ha dicho, no hay reparo en admitir los errores, cualquiera la caga de vez en vez, no hay porque hacer un escándalo al respecto, a lo hecho pecho, dirían por ahí. Pero cometió muchas tonterías de las que seguro que se arrepiente, pero ya que chingados.
Tenía una granada en la mano, pinche granada bien chingona, de esas que matan bien bonito y te quedas gritando: ¡No mames pinche granada, hace un cagadero! El pedo fue que le quite la espoleta y me exploto en la mera cara, me dejo todo chamuscado onda, looney toons, que nomás se queman, pero no se mueren, aunque les queda el remordimiento de quedar como pendejos frente a su enemigo y la audiencia. Pero al final no aprende la lección y sigue probando con marca acme, nadie sabe por qué pero sigue probando con algo que de ante mano sabe que no funciona para un carajo, pinches looney toons tan idiotas.
Yo sí aprendí mi lección, ya no voy a jugar con granadas, en mi vida vuelvo a aparentar que sé cómo funcionan, eso de lo chamuscado no me piache, prefiero aventarlas contra alguien y que se muera bien muerto, nomás por que sí, pero que me exploten en la mano no es divertido, machín que no. Por eso mejor nomás las veo de lejos y que se chamusque otro pendejo, yo nel.
Hay decisiones difíciles de tomar, mantenerlas todavía más, sobre todo si renuncias a algo que en su tiempo fue como el aire, así está más cabrón, pero aprendí a olvidar el pasado, y borrarlo a la verga, al final si pude...
Espero algún día ser inmune a sus encantos, porque no se puede vivir de esa forma.
Klansman.
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