31 de diciembre de 2009

New year, same bullshit.

En las últimas horas de este ecléctico 2009 yo me preparo mentalmente para lo que se viene en la noche, 6 botellas de escoces nos esperan. Pero antes me pongo a pensar en esa tradición de hacer los propósitos de año nuevo. Tradición que encuentro intrascendente por dos razones, nadie cumple en su totalidad estas cosas y segundo ¿Por qué esperar hasta que empieza el año para cambiar las cosas que no te gustan sobre ti mismo?

Eso se puede hacer en cualquier momento del año, de la semana y hasta del día. Sólo hace falta un solo elemento, fuerza de voluntad, que nada tiene que ver con la posición de la tierra en su trayectoria alrededor del sol; yo por ejemplo, durante varios años he prometido que voy a dejar de fumar, no lo he hecho ni la haré en un futuro próximo, cómo que para qué, es el único pseudo placer que me queda. Este año no voy hacer ningún propósito, no tengo ganas de intentar situaciones que no dependen de mí y la verdad es que estoy muy cómodo con mi manera de ser, aquellos que les resulte chocante, it's their fucking problem. Me he pasado la vida cambiando por otras personas o por convenciones sociales, pero estoy cansado de eso, lo mismo hasta la fecha no ha arrojado buenos resultados, solo recriminaciones. Entonces dadas estas razones me disponga a decir que no me interesa cambiar el mundo, a las personas o a mí, además de que no puedo, seguimos en la nueva filosofía de no tener ilusiones de nada, no existen los milagros y esperarlos solo generan problemas psicológicos.

Pensar que con un año nuevo va a nacer un nuevo Ulises, es una puñeta mental pero bien densa, soy el que soy y no puedo cambiarlo, aunque sea la costumbre popular de la gente. Entiendo que mi actual versión no goza de mucha popularidad, pero que puedo hacer yo, probé la hipocresía y no me funcionó. Entiendo que este 2010 va a ser solitario.

Ulises Silva

27 de diciembre de 2009

Someday my princess will come

Hoy no tengo un tópico interesante sobre el cual hablar, cómo que estoy llegando a ese bloqueo mental que tanto anhelaba. Estoy muy cansado, me duelen los músculos de todo el cuerpo y creo que el cansancio también afecta mi cerebro y mi capacidad de hundirme en recuerdos que no me sirven, desde los más alejados hasta los más cercanos, ya no funciona tan bien. Extraño los recuerdos inservibles. Al parecer el experimento no funciona, solo arroja resultados poco contundentes, no encuentro la tesis que busco detrás de este poner mi cuerpo al limite de su resistencia. El otro día me quedé dormido en el sillón mientras Tango roncaba bien a gusto en mi cama, pienso que es posible mi perro tenga una mejor vida que la mía, al menos no tiene que pasar tiempo en pensar tonterías o en estados de agotamiento auto inducidos para llegar al agotamiento de los fusibles de mi cabeza y mi corazón.

Recuerdo cómo era pasar vacaciones acá desde que me fui, era otra cosa... las cosas son muy diferentes ahora. Me doy cuenta que mi grupo social está extremadamente reducido a mi familia de sangre, los hermanos que escogí y la familia adoptiva, que creen que yo soy el diablo, no es que me lo pase mal, de hecho no, me gustaría conocer otra gente, pero a algunos no nos dieron el don social, que podemos hacerle, pero esto no siempre ha sido así, o mejor dicho, siempre ha sido ha así, pero nunca me detuve a pensarlo. Pero mi incapacidad social no puede curarse de repente, y seamos francos, en este punto no me interesa mejorar ese aspecto, realmente nunca lo he sentido, sólo desearía que pensamientos negativos no afectaran mis relaciones actuales, amo a mis amigos y no quisiera que se dieran cuenta que estoy deprimido a pesar de estar con ellos.

Es algo curioso esto de la depresión, todo pasa demasiado lento, no te das cuenta de que las personas a tu alrededor, solo piensas que no puede durar para siempre, aunque no ves las salidas al costado del camino, la música tampoco suena bonita, el mar parece que me reclamara algo, jajaja, cómo si se tomara el tiempo de hablar conmigo, tiene otras cosas de que preocuparse. Es diferente a estar triste, ya ni las lagrimas quieren salir, la ira y sentimientos extra corporales no vienen, cómo que todo se quiere quedar adentro y no salir, cómo dijera Sara: "estoy a dos segundos de entrar otra vez a la etapa autista". He de admitir que es una frase desafortunadamente divertida; supongo que crecer en una familia llena de amor y, tengo que decirlo, una mala interpretación de la película el graduado (ver 500 days of summer) me han dejado una mala convención social y psicológica del amor y las relaciones. My bad.

Me siento muy patético, cada vez más, es un círculo vicioso, lo sé, al yo sentirme así, lo proyecto los demás lo creen y me confirman mi teoría sobre mí, entonces todos se alejan y me siento ridículo en escribir sobre eso, pero por ahora solo puedo hablar de mí, necesito confirmar mi propia existencia, aunque sea con el mal concepto que tengo sobre mí ahora mismo, lo mismo es una confirmación, no importa que no tenga sentido. Pensé que tenía un amor platónico por Penny, la de Big bang theory, pero no funcionó. Por ahora sigo fracasando, veremos cómo siguen las cosas, ya mejor ni espero una mejora, que pase lo que Dios quiera, prefiero no decepcionarme. Tengo miedo de dormir, ya no quiero que ella venga a mis sueños como todas las noches, pero no deja de hacerlo, every fucking day.

Ulises Silva.

23 de diciembre de 2009

Querido Niño Dios

Este año fui un niño bueno, he ido a misa todos los domingos, he respetado a todos, todos mis prójimos y he bebido mucho alcohol cómo tú dices. La verdad es que este año he aprendido mucho sobre un montón de cosas y sobre todo sobre mi mismo, en ese aprendizaje netamente empírico llegué a la conclusión de que soy buena gente, aunque por algunos momentos en este año pensé que en realidad era bastante malo, una mierda de persona, cómo me gusta decirle a Octavio para que se deprima. Pero después de analizar de forma detenida quién soy, yo creo que su bueno, un poco boludo, pero buena gente.

Bajo esta perspectiva me atrevo a externarte cual es mi deseo para esta navidad, eres Dios y sabes que es lo que quiero desesperadamente, pero eso no me lo puedes dar en un día, ni en muchos, la verdad es que no la libras para esas cosas, bueno ya que te baje el ego te digo que es lo que quiero. Hace algún tiempo alguien se llevó algo que era muy importante para mí, lo que me movía y me permitía despertar todos los días, era la razón de mi vida, bueno you got the picture. El caso es que me fue arrebatada, o la perdí en alguno de mis desvarios, puede ser que tuviera un hoyo en el corazón y de ahí se me cayó.

Me gustaría que este año pudieras traerla de regreso, para disfrutarla y cuidarla por lo que resta de mi rascuache vida, te aseguro que está vez si voy ser un mejor guardián de ella, si pudiera volver a tenerla me aseguraré de que no vuelva a abandonarme o me la quiten, a capa y espada o metralleta. Si me devuelves la pasión serás ese Dios bondadoso y lleno de amor que todos dicen que eres, me siento vacío y frío sin la pasión que solía tener. Entonces ahí lo tienes, este año te pido pasión, nada material, empiezo a comprender mejor que esas cosas no valen madre, prefiero tener Pasión, fuego en mi alma antes que un lamburgini murcielago.

Ulises Silva

22 de diciembre de 2009

El hombre que no sabe irse.

Estaba un día en el aeropuerto en la despedida de un primo que se volvió dramática, era palpable que le costaba hacerse a la idea de abandonar su lugar, sus amigos, su novia, su bahía llena de cosas que su espíritu de biólogo marino todavía no descubría. No es sencillo tomar esa la decisión de irse y abandonar el lugar donde se está en pleno cómodo, arriesgar todo y buscar otras perspectivas para ampliar nuestro universo. Mi primo se veía triste, tomaba la mano de su novia y a veces parecía que no la iba a soltar, quién sabe que pasaría por sus cabezas, al final no soporto más y las lagrimas se le salieron, miraba a su novia, después al cerro verde y al final la escalera de acceso a las salidas internacionales.

La resistencia a abandonar la zona de confort es una sensación que conozco bastante bien, ese impulso de dar media vuelta cuando se llega al inicio del camino o entronques que no sabes a donde te llevan. Partir de casa siempre es complicado, el hombre normalmente busca estabilidad,o al menos esa es la idea que nos han dado para sentirse pleno, el ser se aferra a los lugares o circunstancias donde está tranquilo, sabe que le costo llegar a ese estado, sabe que necesita un cambio, un giro de esos que la vida te obliga a dar. Cómo se toma ese cambio es lo importante, no digo que no exista ese sentimiento de tristeza en el momento si no que tanto tardas en levantar el pecho.

Un ejemplo de esta negación a la partida es la eterna búsqueda del hombre por la inmortalidad, física, mediante la medicina que busca alargar nuestra estancia en el mundo. Histórica realizando acciones que sean dignas de recordar, un libro por ejemplo. Espiritual mediante la religión que nos contesta que pasa después de la muerte, a la gente no le gusta pensar que la vida se acaba en el último latido y busca formas incorpóreas pero que aseguran una permanencia de la conciencia después de todo. Tolkien plantea en su mitología la diferencia entre hombres y elfos, siendo los elfos los primeros en aparecer en Arda más hermosos y más sabios, pero a los hombres se les iba a otorgar un don por cual todas las otras criaturas sentirían envidia, podrían irse del mundo a un lugar más allá del tiempo. De acuerdo con el autor del señor de los anillos la muerte es un regalo de las fuerzas que rigen el universo.

Liliana Bodoc en la saga de los confines a través de los ojos de vieja Kush expone su idea de lo que es la muerte, la llama la podadora, permite que el árbol de la vida siga creciendo y las flores salgan en primavera. La vida es un ciclo y el hombre está dentro, llegan momentos en que uno debe de tomar la salida, porque ya es su momento, temerle a la muerte no parece que sea normal desde un punto de vista ecológico, en algún momento nuestra energía debe fusionarse con el entorno y devolver lo que no es nuestro.

La vida de un hombre también está llena de ciclos que conforman uno más grande, pequeños ciclos que alimentan el mayor, ciclos que se fusionan con otros por pequeños momentos y nos permiten conocer a otras personas que nos ayudan a dar dirección a nuestra vida, pero la cuestión es reconocer y aceptar cuando ese pequeño instante se termina, no se sabe si después vuelva y lo mismo si acaso no es así, lo importante es la conciencia de lo que se aprendió y de que forma dio un giro de timón en nuestro camino. Los cambios no son malos, solo son difíciles, pero qué sería de la vida si fuera sencilla, sólo no hay que demorarse mucho en levantar la cara.

Ulises Silva

El triste periodista que quería ser crítico de cine.

Un día que no recuerdo cual me jui a ver la pelicula de Avatar, sí esa dónde salen los pitufos gigantes y costo millones de dolares, pero millones en serio, es la película más cara de la historia, ese James Cameron es un exagerado. La película se trata de unos hombres bien malotes que ya terminaron su planeta, entonces andan por el universo en búsqueda de recursos energéticos para quitárselos a quién se atraviesa, la técnica de voy derecho no me quito y sí me pegan me desquito. Resulta que le planeta en el que andan, así cómo una selva re bonita y bien salvajota, viven unas especies de pitufos gigantes, osea unos tipos azules grandotes y que tienen contacto con la madre naturaleza, algo así como una red de datos realmente global, pero la onda acá es que no es una conexión espiritual similar a la que utiliza la cultura huichol, por ejemplo, es más bien así cómo un cable de ethernet, pobrecitos todavía no conocen el wireless.

Sucede que una tribu de nativos viven en un lugar que precisamente es la mayor mina de esta fuente de energía y para no ser así como super manchados van intentar convencerlos de que muden su lugar de residencia a otra parte, para esto desarrollan mediante ingeniería genética y conexiones neuronales unos cuerpos de Na'vi, nombre de los pitufos, pero me gusta más el segundo así que los seguiré llamando así, que pueden ser manejados por humanos dentro de unas copulitas, el sueño de cualquier geek.

El dilema de la movie es que al tipo encargado de las labores diplomáticas empieza a transculturarse y sus prioridades se modifican. Para no contar toda la película paso a mis críticas. Me parece que este film del director de Titanic no es malo, pero le falta punch, el tema que toca es por demás interesante, el respeto a culturas contrarias a la occidental ha sido el problema fundamental del mundo actual, donde los poderosos y avanzados en tecnología usan ese poder para despojar a los débiles de sus recursos, sin preguntar ni avisar. La premisa del director es mostrarnos otra cultura que se resiste en caer en este circulo y se niega a dejar por un lado sus tradiciones, contado a través de los ojos de un personaje exterior a esta civilización. Sin embargo cómo decía le falta algo, porque en realidad se queda corto en la demostración e intento de crear simpatía por la cultura pitufa, si hubiesen existido más detalles sobre la cultura y tradiciones se crearía un vínculo más estrecho y aprensión por lo amenazada que se siente la cultura. La película es muy superficial, ocurre lo mismo que con Titanic, por momentos la trama se torna muy de telenovela y la resolución de los conflictos es inverosímil y este retrato de la cultura queda de lado. Si James Cameron hubiera consultado que se yo, a un antropólogo a un sociólogo hubiera logrado mejor el cometido de simpatizar con los pitufos.

En conclusión, una novela con buenas intenciones.

Ulises Silva

20 de diciembre de 2009

Tres días y esto pinta feo

¿Qué puedes hacer cuando los únicos recuerdos que tienes en la cabeza están inconexos? Creo que tomar tanto me está afectando la cabeza, pero cómo reza el nuevo dicho popular de la gente, Si tu quieres ser fuerte y sano, toma cerveza cómo Donaciano; así que lo seguiremos intentando. Se siente bien estar en casa, que pancho venga y te quite el poco ego que te queda, que rulas te ponga a mover muebles en domingo o a dar serenatas a las 3 de la mañana, que sólo confirman mi teoria de que las mujeres son el diablo, pero más hermosas que el mal mismo.

Sentirse viejo en un bar donde los moquitos te miran con cara de: estos vatos están muy borrachos, los delirios de rockstar de Serge y buscar cerveza en un oxxo cómo si buscaramos anfetas. Demaciadas cosas que pensar, demaciadas cosas que ocupan un espacio innecesario en mi cabeza, pero todavia no me siento completo, me falta el pampero, y otra cosa, la misma que venía diciendo desde hace rato, se la voy a pedir al niñito dios.

Por ahora sólo puedo pensar en las cosas en un par de frases que escuche en estos días. "creo que sería más fácil si se hubiera muerto". Mil y un razones para meter reversa cuando estás ligando: Si vive hasta casa de la chingada, si tiene novio... ah y sí tiene bigotillo ¿verdad abraham?

Ulises Silva

18 de diciembre de 2009

Haciendo las maletas.

Una de las cosas que menos me gustan en este mundo es hacer las maletas. En un momento de nostalgia, no soy un tipo de viajar, y si lo hago prefiero hacerlo sin maleta. Empacar es algo que me pone nostálgico y triste, pero ahora sí tenía que hacerlo, porque me vuelvo al mar, al mar y los cerros verdes, con cascadas que te arrancan la cruda con lo helado del agua, clara que te puedes ver los pies mientras sueñas con otro día junto a las costas y no tener que volver a partir. Pueden más mis ganas de bañarme allá que mi tristeza de hacer las maletas.

Mientras doblo mis playeras pienso en mi último día del año en este rancho, tan amado y tan odiado, tan extraño después de tanto tiempo, que me ha sido hostil desde el principio y que me ha abierto sus brazos para gozar en él. Nunca cómo ahora me sentí tan lejos de casa y con tanto miedo de irme. Tantos recuerdos que pasan por mi mente y me digo que acá no voy a volver después de la última vez, en un año o un poco más. Tanta gente, tanto amor y tanto odio, tantas miradas encontradas y perdidas, todo eso me hace por un momento desear no irme, pero acá todo queda vació en cuanto se termina el semestre, lo mismo que mi closet, además me espera un océano de alcohol y muchos reencuentros, ya casi los espero con un dejo de desesperación.

Otro océano me espera, uno al que hace un par de meses le hice una promesa que no voy a poder cumplir. Ah pacífico, el amor más profundo que tengo en mi corazón lo siento por ti, el primer sonido del que tengo memoria es el de tus olas reventando, no, acariciando la arena, nunca me lo he podido sacar del cerebro, por eso me gustan tus caracolas, cuando estoy lejos puedo escucharte, son como un buzón de voz, me fuí a la mierda con esa metáfora, pero pues ni modo. Pacífico en tu nombre llevas mi calma y en tus sonidos mis desvaríos, me has visto en la mejor de mis victorias, en el mejor de mis momentos, fuiste testigo privilegiado del recital que recibí una noche de una de tus caracolas, tan hermosa e irrepetible. Nunca has visto cuando soy derrotado, el momento siempre ha sido lejos de ti, pero me has visto con la resaca de mis apabullantes reveses. En los funerales te prometí que no me ibas a ver triste la próxima vez, si no feliz, sí tranquilo y en espera del sol, no voy a cumplirlo, sigo triste, aunque si te sirve de algo, mi tristeza esta más tranquila.

Sólo voy a pedirte algo, estas fiestas voy a divertirme contigo, voy a bañarme desnudo en la noche, voy a comer un pescado sarandeado y me voy a sarandear en la arena con una botella en la boca, voy a reir hasta que me duela la panza, vas a verme feliz, cómo siempre me has hecho. Ya no estaré nostálgico por hacer las maletas.

Ulises Silva

17 de diciembre de 2009

Escrito sobre un cumpleaños asesino

Mucho whisky, tequila y chelas, madrazos, focos rotos, sangre en mi colchón y un golpe de karma. Lo que parecía cómo un miércoles cualquiera terminó muy distinto. Pero vamos por partes, yo sí sabía que el miércoles, por ser cumple de mi roomie, el buen lalo, sería un día de esos en el que el alcohol corre a raudales, y uno termina al otro día con una de esas resacas que no te dejan ni irte a casa. Peor aún si cruzas varios tipos de alcohol distinto.

Comenzó en casa rodeado de la nueva gente que me hace cagar de risa, unas mujeres muy extrañas y el viaje a comprar el alcohol. Es increible cómo los jóvenes de hoy en día buscan representar status, a través del alcohol que consumen, pura botella carita, chale de sólo pensar en la cantidad de caguamas que se podrían comprar con eso... pero bueno al tener sobre tu mesa cierto tipo de botellas estás diciendo algo, qué, no sé, pero transmites el mensaje de que clase de persona quieres aparentar que eres. En fin procesos medio extraños, si yo tengo una botella de whisky bueno frente a mi es porque quiero decir: está botella va a dejar de existir en pocos minutos y me importa un carajo lo que pueda decirte después. Con botellas de muchos sabores y formas la fiesta pintaba para estar re buena, desafortunadamente la fiesta tuvo que cambiar de locación porque el buen Octavio, ojo con este, que es un personaje importante de lo que sucedió después; pues resulta que el tipo tenía que ir a una posada para la cual ya había quedado de ir de su carrera (ingeniería), porque en sus palabras, no le gusta "quedar mal", eso de por sí ya es una mamada, pero bueno es su forma de conducirse y me imagino le genera buenos resultados porque no la cambia.

Una vez en la fiesta, en la colonia más pitera de este pitero rancho, nos dimos cuenta de que no iba a estar tan mal, había comida para tirar para el cielo y la música tampoco estaba mal, bueno la verdad es que era una mamada pero se aceptaba para el momento. Entre tragos y tragos de whisky ni cuenta me dí cuando era de noche y mis ojos me exigían los lentes, que no había puesto para tirar rostro, jajajaja, ya con la vista aclarada, contemple que mis compas ya andaban en un estado de embriaguez muy, pero muy elevado, sobre todo este Octavio, que tiene la curiosidad de que cuando se empeda se hace llamar a sí mismo Pepe, su alterego alcoholico, mucho más marrano y seductor (sic). Entonces la vi, una negrita hermosa, con una sonrisota y un pelo más negro que mis intenciones. Estaba preciosa, "no vayas a caer", me dije a mi mismo, pero mi cuerpo ya no me respondía tan bien como deseaba, me entretuve un largo tiempo en contemplarla así como detenidamente, no sé tenía algo que era más fuerte que yo. Entonces llegó este Octavio y le presentó a un tipo de rojo. Llame a este octavio y tuvimos la siguiente conversación.

Yo- Look at me motherfucker. ¡look fucking at me! If you ever intruduce a guy to that girl again, i fucking kill you. ¡i fucking kill you motherfucker! Do you understand that?
Octavio- Yo no hablo inglés pendejo, pero por tu tono entiendo que me mandaste a la verga.
Oscar- jajajaja, ¡no mames, que cagado!

La fiesta siguió su rumbo, yo me entretenía haciendo reír al Cholo intentando hacerle mal de ojo al tipo que hacía su luchita con la negrita, el vato salió bateado bien a lo profundo y diganle que no a esa pelota, lo cual me hizo mucha gracia, me voy a ir al infierno, pero lo mismo ya me lo había ganado y justo cuando me decidí a intentar mantenerme firme en la zona de strike, se vino el desmadre. No se puede esperar que en una fiesta con puro ingeniero de sangre caliente y alcoholizado no hubiera conato de bronca. Yo llevaba en calidad de bulto a Octavio que termino cayendo sobre el cesped incapaz de soportar su embrieaguez, ayudado por el tipo al que en secreto le hacía el mal de ojo, cosas de la vida. De pronto se nos arrima un tipo que quiere golpear a Octavio, oportunamente lo impedí, aleje al tipo de este de Octavio, hay que ser muy caradura para intentar reclamar a un tipo que ya no sabe ni cómo se llama, entonces mientras discutía con el tipo ese, alguién gritó "no le pegues hijo de tu puta madre"; lenguaje florido y típico de este tipo de situaciones, gire y ya había maldiciones y golpes volados por todos lados, yo estrellé al tipo ese contra su propio auto y corrí a sacar al Octavio de ahí, estaba tirado en el suelo vomitando y con sangre en la oreja. Lo levanté con ayuda del Cholo y salimos pitando del lugar de la fiesta, se nos cayó para entrar al auto, para salir de auto, para entrar a la casa, para subir la escalera y finalmente con un golpe en el filo de la cama pudimos acomodarlo en mi colchón.

Este Octavio sería un excelente monito para probar la seguridad de los coches, puede que se desmaye, pero no se muere. Baje a donde se había trasladado la fiesta, cierto que era cumpleaños de lalo, ya lo había olvidado, bueno al bajar, oh sorpresa la mía al encontrar a la negrita sentada en un rinconcito. Cuando me disponía otra vez a poner a prueba mis artes de seductor que serían muy malas por lo pedo que estaba, el Wero me habló para pedir ayuda porque el octavio se ahogaba con su propio vomito, otra vez me jodes con la negra, serás pelotudo. Octavio efectivamente ya estaba en coma etílico y vomitaba sobre mis recién lavadas sabanas, consuelo y apoyo moral es lo único que se puede hacer en esas circunstancias, limpié el vomito con una de mis camisas, y la negra subió al cuarto cuando lo tapaba porque hacía un frío así como de cagarse y sus ojos se llenaron de ternura. "Ya te puedes casar" no me importa el casorio, pero sí los preliminares. En fin, me mandaron a soriana a comprar alcohol y cuando volví la negra ya no estaba; cuidamela, le dije a Lalo, lo hizo me dijo que le daba asco que anduviera en chanclas ¿? otra vez. Bueno ya en la fiesta seguí en mi proceso de perder la conciencia, enseñé al wero a chorear mariguana y me fuí a dormir.

Mi noche terminó en el post pasado, sabía que iba a deprimir si bebía, pero si no bebo me aburró. Entiendo dos cosas, que barbaridad de buen amigo soy, los cuido más que mi mismo, voy a dar ese argumento el día del juicio, a ver si pasa. La segunda es que el karma me ataca de maneras muy extrañas. La negrita es de Poncitlán, el centro del universo, dónde hay de todo, donde todo tiene el prefijo "ponci", entonces ella es una ponci negrita, jojo.

Ulises Silva

Porque las mujeres son el diablo. Entre la misoginia y el desencanto.

Si acaso m pusiera a contar las veces en que he decidido enamorarme definitivamente no me alcanzaría este blog para contarlo. Por eso lo resumo a tres, los más intensos y los más frustrados. Desde mi punto de vista, enamorarse el estado más así como machin perron que existe, a pesar de su notada y conocida pendejez, estar enamorado es mi estado favorito en la vida. Desde que tengo memoria me ha gustado estar enamorado de alguién, no voy a decir quien sea ¿qué te piensas? ¿Qué soy bien putote? pues no, hay requisitos, pero esos los dejo para otro post. La onda es que han existido mujeres que han sido capaces de cumplir esos requisitos y sin embargo he terminado por no cumplir los suyos. Es difícil de explicar por qué, sin embargo así se han dado las cosas, las mujeres siempre han dominado mi corazón y eso es una putada.

Cómo les venía diciendo, sólo hablaré de tres, tres mujeres que me han marcado hasta que me muera, que me han hecho pensar que no hay nada más hermoso y más culero en el mundo que estar enamorado. De la primeras dos usaré sus nombres porque lo más probable es que en su puta vida se metan a este blog, de la tercera lo usaré porque lo mismo se va a dar cuenta de quién hablo. La primera, Ana, estaba parada con su mochila de bob esponja junto a la puerta, una falda de mezclilla hasta los tobillos, una sonrisa hasta el límite del universo, la verdad es que tenía un hocicote, que nunca llegué a besar, a pesar de todo, pero que mi mejor amigo aquel momento, el buen bazuko, vaya que lo hizo. Ana fue y nunca quizo mis besos, nunca quizo mis versos y nunca quizo saber nada. La segunda de izquierda a derecha, tan negra cómo una pacifíco y así de refrescante, se llama Viridiana,virita para mí, le abrí el mundo, la razón por la cual estoy en ocotlán, el periodismo no me bastaba para hacer un viaje tan largo, le presente el jazz, pero yo quería abrirle las piernas. Ella no fue a mi cumpleaños y en el suyo decidió que yo no era suficiente, año y medio me tomo superarlo. La tercera, la más hermosa, las más bonita, la más feliz, la que siempre busque, se llama melissa, igual que la teibolera aquella de la que hable el otro día. Probablemente con la más que equivoque y la que me tiene en este estado de odiar al mundo. Baila en los momentos más absurdos, regala rompecabezas, cómo si ella de por sí no fuera uno. Y de pronto se perdió, qué se puede hacer salvo volverse loco. Agrego el pilón... tan karmatica cómo mi suerte, Poncitlán te odio, pero tu odias, bueno te da asco que ande descalzo, curiosamente la segunda mujer que usa ese argumento para mandarme al carajo.

Me gustaría pensar que estoy inavilitado para ese tipo de cosas, que el amor no es para mí. Me refiero al tipo de amor del que hablo acá, porque sé que tengo mucho, de otro que no me llena pero lo tengo y no lo rechazo. He llegado a plantearme la idea de ser gay, pero la verdad es que los tipos me parecen tan repulsivos que nomás no, en definitiva nunca será mi destino, i so fucking like women. Sólo me gustaría encontrar la manera de que una, la última en mi corazón, la única que supo hacerse el lugar en mi pensamiento así como de casorio yo todo lo demás, entendiera eso. No va hacerlo, soy un ermitaño, un machista y le doy weba, la neta está cabrón. Pero ¿Saben qué? No me importa, ella, siempre será la mujer con la que quiero estar, nunca va a volver, nunca, pero son cosas que pasan.

Me gustaría romperle el corazón a alguién, me gustaría decirle que ya me enfado, que es una weba, que le huelen las patas, que es una puta vieja antisocial, que no se baña, sólo para equilibrar las cosas, desde mi punto de vista, pero uno nunca va a saber cúantos corazones ha roto, igual y ni sé pero pra alguién soy un ingrato hijoputa y ese sea precisamente el karma que estoy pagando, por eso es más bonito decir las cosas de algún modo. Ahora sólo puedo pensar que las mujeres son el diablo, me han hecho cambiar mi manera de ser y de pensar.

Ulises Silva

16 de diciembre de 2009

Just a little drunk

Ya puedo decir que un plan me salió bien, pero no sé que tan positivo pueda ser eso, pero bueno aplicable a nueva filosofía de vida de no esperar nada de la vida, evitar decepciones. Decidí no hacer nada para festejar que soy más viejo: me ha salido perfecto, nada fue distinto. Aunque sí he pisteado, malditos ingenieros que no perdonan ninguna ocasión. Sin embargo eso tampoco es malo. No recibí salvo un abrazo, uno sólo, ninguno más, ni pensar en ese beso que en mis sueños más guajiros añoraba, tengo que admitir que me falta congruencia, porque sí me deprime bastante; no recibí ningún regalo, pinche gente mala onda, aunque sea una caguama... pues ya ni modo, esta nueva vida cómo que me empieza a fastidiar, necesito un cambio de estrategia.

Me pregunto cuál será el camino a la felicidad, hablo de la mía, cada quien recorre su propio camino. Evidente es que no está pisteando, mucho menos en el fútbol ¿hacer amigos? Not for me. Hace no mucho tiempo era feliz, pero... ¿Qué tan correcto para el yo es poner la felicidad en la esperanza por otras personas? Según lo que leo, nada correcto.
-Pero era feliz.
-No seas pendejo.
-Ta' bien pues, te dejo seguir.
Primero ¿Qué es la felicidad? Podría recurrir al diccionario de la RAE, pero mejor contesto según mi experiencia, además de que me da flojera hacerlo, jojo. La felicidad no es un estado de animo, contrario a lo que muchos creen, la felicidad son los pequeños momentos que constituyen un estado de animo, acciones, palabras, anhelos. La felicidad es lo que todos queremos y pocos sabemos encontrarla, lo bueno de la felicidad es que muchas veces ni siquiera hay que buscarla, llega en el momento preciso, cuando estás pensando en otras cosas, sin embargo es muy escurridiza y no por eso debe ser aprisionada, llega y se va y vuelve para volverse a ir, no se interprete que siempre queda uno infeliz, para nada, cómo decía son momentos que construyen un estado de animo.

Aunque ahora no tengo una fuente de esos momentos, me queda mucho por caminar, sé que una fuente está agotada para siempre, la que más me importa si he decirlo, pero hay muchas otras, tendré que pagar mis karmas antes, pero ya pasaran.

Ulises Silva.

13 de diciembre de 2009

Hace 22 años.

Creo que será esta la primera vez que pase mi cumpleaños solo... Pero bueno pues que le vamo' hacer, definitivamente mis ventiún años no estarán entre mis favoritos, por lo menos los últimos tres meses. Pero hoy no quiero quejarme, tengo ganas de hablar mamadas de mi cumpleaños. Mañana no voy a esperar ninguna pinche sorpresa, no va a pasar, las puñetas mentales son una grosería a uno mismo. Será un día cómo cualquiera, ni siquiera me voy a regalar nada.

A lo largo de mi vida he llegado a la conclusión de que mi vida ha sido así como bien bonita, muchos compas, mucho amor, mucho, mucho alcohol, mucha música, muchos besos, muchos buenos momentos y pocas horas de sueño. No puedo quejarme, la verdad es que me divertido mucho, las malas rachas pasan, el universo se le olvida que existes por un rato y deja de chingar la borrega. Voy a oir al buen Sinatra para animar el momento... a qué bonito! En fin prosigo. Tengo ganas de ver el mar, lo extraño mucho, le hice una promesa, pero no voy a poder cumplirla, ni modo, casi nunca cumplo lo que prometo.

Curiosamente de todos los recuerdos buenos que tengo, pocos son de mi cumpleaños, nunca ha sido así como una fecha para recordar, es raro, igual y no me gusta hacerme viejo y tengo complejo de Peter Pan, pero así pasa cuando sucede ¿eda? Recuerdo uno, cuando cumplí 17 en casa de Luis Munguía donde una tipa intento suicidarse porque no tenía drogas, pinche vieja rara. Recuerdo otro donde ella no vino, yo me enoje y ya no quice celebrar nada, después yo fuí al suyo, pero mejor ni hubiera ido... oops! se supone que esto era feliz, bueno una vez mi hermana me hizo un pastel de zanahoria, estaba buenisimo, pinche silvana por qué no vienes y me haces un pastelito, mala hermana.

Mañana tampoco va a pasar nada bueno, no voy ni a pistear, primero porque soy pobre, segundo porque seguro me deprimo si bebo, tercero porque no hay con quien y cuarto porque creo que me sigue doliendo la cabeza del pinche whisky malo. Sólo me gustaría ver el mar, tampoco va a pasar, pero que hacemo' enredado en la soledad estos momentos son más íntimos, no podrían serlo más. Ya!! dije que iba a estar todo bien,¡Feliz Cumpleaños a mí! voy a ser feliz mañana, aunque sea por hipocresía, hace tanto que no la práctico que voy a ver que tal me sale. :D empecemos con una carita mamona de felicidad. A ver qué más.

Ulises Silva

Una mamada llamada Fútbol.

En toda Latinoamérica hay un deporte que a sus habitantes les hace perder la conciencia. Por la tele o en el estadio la gente se desboca para ver a su equipo ganar o perder; para los dueños del balón esto resulta todo un negocio, es cómo tener una religión, los fieles van todos los domingos, se llevan su pedacito de esperanza, se olvidan por un momento que no tienen ni para darle de comer a sus hijos pero por un momento se vuelve un problema muy chiquito comparado sí tu equipo pierde.

El fútbol es el circo romano de nuestros tiempos, sirve para tener atolondrado al pueblo, quieto y sin rezongar. Un distractor de las realidades distorsionadas en las que vivimos, ver caso Luz y Fuerza del Centro. Es realmente acojoante ver las caras de los aficionados por la televisión, lagrimas, risas, alegrías a tope, furia, peleas y un montón de ilusiones en sus caras. Por noventa minutos el mundo no existe, la pobreza y la delicuencia se olvidan, sólo hay sueños de gloria y gestas heroicas por los 22 tipos que corren por la cancha. Si canalizaran esa pasión por sacar adelante nuestros países, viviríamos mejor, mucho mejor. El fútbol es un deporte creado por fuerzas malignas para tener pendeja a la gente.

Lo peor de este maldito deporte, es que tú equipo llegue a cuatro finales en 2 años y no gane una sola, ver cómo tu jugadores lloran como niñas en lugar de jugar bien cuando les tocaba. Cruz Azul te odio por ilusionarme!!!

Ya no veré fútbol, maldita sea!! puto seas Torrado.

Ulises Silva

So fucking "Vat"

El viernes pasado, cómo no tenía nada que hacer me fui a las fiestas patronales de la Barca, un rancho cómo a una media hora de Ocotlán. Después de pasar el pasado fin de semana en Guadalajara, tenía ganas de pasar tiempo apacible en un lugar chiquito, se supone que la Barca es más chico que acá, la verdad ni idea tengo. Total que con ganas de pasar el rato en otro lado me trepé al carro del Erre con rumbo al pequeño pueblito. En el camino decidí que haría una especie de ejercicio periodístico denominado observación participante, que es algo así como meterte en la cultura de los otros, hacer lo que ellos hacen y demás, para después describirlo.

Una vez allá, me di cuenta que era un pobre iluso, hasta ternura me dí a mi mismo. Yo que iba con la intención de tranquilidad, bueno cotorreo, pero no lo que pasó ahí. La plaza estaba tan mamón de llena que me hizo extrañar a vallarta en año nuevo. Algo curioso es que, contrario a los datos de la INEGI que señalan que la prporción entre hombres y mujeres en México es de 57% mujeres y 43 hombres, en la plaza y cómo dijera el Güero, había puro pinche tornillo, muy extraño. Total nada que rescatar del mi ejercicio, me he puesto una peda bien cabrona, tanto que me tuvieron que llevar casi cargando a dormir, hasta pena me ha dado, dónde dormí, no tengo ni idea, solo se que era casa de sabe quién chingados.

Lo único que quiero rescatar es lo siguiente, para la ocasión nos compramos un botella de un Whisky recomendado por el Harry, que se llama VAT 69, varatito y de buen ver, pero oh por dios, es la cosa más asquerosa que he probado, no olía a madera y sabía a Tonaya, debí de sospecharlo viniendo del Harry, encima me dejó una resaca espantosa, ni siquiera no lo pudimos terminar, quedó la mitad de la botella, que obviamente me tomé al otro día, porque ya lo había pagado y nadie se lo quería quedar, pues el pisto es algo que yo no rechazo. Sólo les puedo reconmendar que no tomen ese maldito Whisky espatoso, si quieren a su cuerpo no lo hagan.

Ulises Silva

9 de diciembre de 2009

Entre el insomnio y el ensueño.

Pocas horas de sueño pueden ser pulverizantes para los pensamientos positivos que me podrían quedar después todo esta vorágine de cosas que han ocurrido en las pasadas semanas, si a eso le sumas varios días seguidos escuchando a Javier Corcobado, el estado de animo queda dado a la chingada. Pocas cosas me salen bien en el pasado próximo, algo mal habré hecho porque el universo está empeñado en chingar la borrega. Entre el universo y yo, me tienen echo jirones, maldito sea Corcobado y sus canciones depresivas, maldito sea por su habilidad como el mejor poeta que he escuchado en mi vida.

Me ha hecho pensar en una de sus canciones. ¿Por qué estoy tan triste teniendolo todo? Tengo amigos por los que sin ningún pedo haría cualquier cosa porque estuvieran felices, tengo una familia que me apoya bien cabrón, estoy en una carrera que me gusta mucho y no se qué otro tipo de cosas más, sin embargo esas cosas no me hacen feliz, aunque deberían de hacerlo no es así... Puta madre, me estoy volviendo emo, esto sí está jodido.

Rescate. Ahora mismo me siento sólo, estoy sólo, cómo siempre lo quise, por siempre entiendase hace media docena de semanas, no quiero ver a nadie, estoy justo como lo quería, sin embargo la técnica empieza a chafear, pero sé que no puedo cambiar de pronto y volverme social boy, no soy así. Entonces estoy confundido, pero sé que es lo que me falta, no puedo tenerlo, ¿podría volverse una especie de ídolo, que nunca voy a alcanzar pero que siempre voy a estar buscando? El masoquismo a mi servicio.

Una vez abraham le pregunto a mi mamá por qué se había enamorado de mi papá, que extraño, a mi nunca se me ocurrió preguntar algo cómo eso. Patricia le contestó: "Por qué es una persona apasionada. Si se fuma un cigarro, lo hace con pasión, todo lo que hace lo hace de esa forma, trabajar, querer a sus hijos, cuidar a su mujer, hacer corajes."

Eso es lo que me falta, pasión; creo que la olvide detrás de aquél poste, voy a buscarla... no, no estaba ahí. ¿Dónde? En serio quiero encontrarla, me siento así como desalmado, ya ni las caguamas me saben cómo solían hacerlo, el whisky ya no huele a madera, eso si me da coraje, mis pequeños placeres ya no saben a nada. Suspendido me siento. ¿Dónde estás? ah ya te ví, pero estás ocupada. ¿Quieres qué te espere? Está bien, ya me voy.

Ulises Silva

6 de diciembre de 2009

El Mañanero.

No recuerdo la última vez que estaba despierto un domingo a las ocho de la mañana, aclaro, después de haber dormido en sábado, porque seguido era porque recién venía llegando...ah (suspiro) ¡qué tiempos aquellos! No sé que me paso. Pero hoy estoy aquí, despierto como niño para ver Chabelo o viejito que se levanta para ir a misa, y reflexiono sobre muchas cosas.

Llego de la FIL con muchos pensamientos que trato de poner en orden. Estar sentado durante tantas horas y escuchar hablar tanto sobre periodismo y su función en las democracias de nuestros países, me queda una cosa muy clara, me gusta lo que hago y mucho. Sin embargo me queda otra cosa muy clara, no puedo estar rodeado de gente. Simple y sencillo, no soporto estar rodeado de gente, me siento invadido, igual y es porque tengo en mi alta estima mi espacio, pero no puedo estar rodeado de tanta gente sin sentirme incomodo, no sé si esto sea positivo o negativo, para mi nunca ha representado un problema, pero siento periodista, puede que resulte en un problema más adelante. No me gustan las metrópolis, soy muy feliz en un lugar donde para muchos no hay nada que hacer, pero yo me siento muy libre, más humano, no como un objeto caminante y parlanchín. No me gusta Guadalajara.

No es que sea sólo por eso de mi sociopatía y así, pero tengo demasiados malos recuerdos de esa ciudad, sí, me han pasado cosas buenas ahí, pero en un balance son más los malos. En cuanto entro a la ciudad no puedo dejar de sentir el peso de todos los recuerdos que tengo. Mi amiga Anita me dijo que no puedo huir de los recuerdos, tiene toda la boca atascada de razón, pero la verdad es que prefiero evitarlos en tanto sea posible, si bien he vivido mucho, como para no tener recuerdos de nada, tampoco es cuestión de buscar situaciones que me hagan sentir miserable, mi humilde opinión. Bueno no tanto así como miserable, nostalgia, esa es la palabra adecuada, por cosas que fueron, lugares donde terminaron toda una serie de recuerdos felices, es como recordar en un aeropuerto, bueno central camionera, soy pobre y tengo que admitirlo, cuando se va un amigo y te pone triste saber que ya no podrán seguir bebiendo hasta el amanecer. Y cómo no me gusta pensar en cosas que ya no tienen solución prefiero huir de ese tipo de lugares. No es miedo, creo, es simplemente por salud mental.

No es que este cerrado a nuevas oportunidades de encontrar algo nuevo, algo que me haga amar las ciudades, pero la realidad es que no creo que la encuentre, al menos por mí; me encanta vivir en una ranchito, frío o demaciado cálido a la orilla del mar, donde puedes pasear a tus anchas, sentir como el viento sopla y detenerte a contemplar los cerros verdes, más verdes que el mar y el cielo azul intenso, no gris o marrón por la contaminación. Le agradezco al destino que me puso en un lugar como Vallarta, y que me dejó ver otras ciudades y demostrarme como amo la mía. Sí, soy etnocéntrico, pero ¿sabes qué Eliseo? Me importa un carajo.

Ulises Silva.

2 de diciembre de 2009

Con ganas o sin ellas

Mi sueño se interrumpió anoche, desperté sobresaltado porque no quería escuchar otra palabra de lo que me decía el cangrejo parlanchín. Hoy el café me ha mantenido despierto para no caer de nuevo por ese laberinto de varios de mis subconscientes, no sé qué quieres de mí pero no voy a dártelo, no está vez, te mandé al carajo y no vas a volver a entrar, por mucho que lo quieras te voy a mantener alejada de mi cabeza. El sueño viene y va pero me espera. No tengo ganas de ir.

Tengo ganas de mentir, tengo ganas de decir te amo aunque no sea cierto. Porque no eres el centro de mi universo, porque no me haces reír, porque por ti no cambiaría al mundo. Sin embargo tengo ganas de que te lo creas, que dejes de dudar, no tengo ganas de soportarte más tiempo en tus diálogos internos, esperar a que me digas que no o que me digas que sí. Lo que sí te aseguro es que voy a mentirte, voy a decirte que eres mi luz, que todos en todos mis pensamientos, tu estas en el centro, no hay día en que no piense que quiero estar siempre contigo, hasta que el sol se apague, voy a ser cursi y siempre voy a estar mintiendo, quisiera que todo fuera cierto, pero no lo es, solo quiero que sigas pensando que quiero que estés conmigo. Quiero decirte que estoy listo, olvidado el pasado quiero que seas mi futuro. Tengo ganas de mentirte y que te creas todo lo que digo, no voy a sentirme culpable, no me va a pesar mentirte, la verdad depende de quien quiera creerlo, si tú lo haces entonces no es mentira, es una verdad disfrazada de buenas intenciones.

Y aunque quiera mentirte, no tiene caso, porque tu no quieres escucharme.

Ulises Silva.