Estaba un día en el aeropuerto en la despedida de un primo que se volvió dramática, era palpable que le costaba hacerse a la idea de abandonar su lugar, sus amigos, su novia, su bahía llena de cosas que su espíritu de biólogo marino todavía no descubría. No es sencillo tomar esa la decisión de irse y abandonar el lugar donde se está en pleno cómodo, arriesgar todo y buscar otras perspectivas para ampliar nuestro universo. Mi primo se veía triste, tomaba la mano de su novia y a veces parecía que no la iba a soltar, quién sabe que pasaría por sus cabezas, al final no soporto más y las lagrimas se le salieron, miraba a su novia, después al cerro verde y al final la escalera de acceso a las salidas internacionales.
La resistencia a abandonar la zona de confort es una sensación que conozco bastante bien, ese impulso de dar media vuelta cuando se llega al inicio del camino o entronques que no sabes a donde te llevan. Partir de casa siempre es complicado, el hombre normalmente busca estabilidad,o al menos esa es la idea que nos han dado para sentirse pleno, el ser se aferra a los lugares o circunstancias donde está tranquilo, sabe que le costo llegar a ese estado, sabe que necesita un cambio, un giro de esos que la vida te obliga a dar. Cómo se toma ese cambio es lo importante, no digo que no exista ese sentimiento de tristeza en el momento si no que tanto tardas en levantar el pecho.
Un ejemplo de esta negación a la partida es la eterna búsqueda del hombre por la inmortalidad, física, mediante la medicina que busca alargar nuestra estancia en el mundo. Histórica realizando acciones que sean dignas de recordar, un libro por ejemplo. Espiritual mediante la religión que nos contesta que pasa después de la muerte, a la gente no le gusta pensar que la vida se acaba en el último latido y busca formas incorpóreas pero que aseguran una permanencia de la conciencia después de todo. Tolkien plantea en su mitología la diferencia entre hombres y elfos, siendo los elfos los primeros en aparecer en Arda más hermosos y más sabios, pero a los hombres se les iba a otorgar un don por cual todas las otras criaturas sentirían envidia, podrían irse del mundo a un lugar más allá del tiempo. De acuerdo con el autor del señor de los anillos la muerte es un regalo de las fuerzas que rigen el universo.
Liliana Bodoc en la saga de los confines a través de los ojos de vieja Kush expone su idea de lo que es la muerte, la llama la podadora, permite que el árbol de la vida siga creciendo y las flores salgan en primavera. La vida es un ciclo y el hombre está dentro, llegan momentos en que uno debe de tomar la salida, porque ya es su momento, temerle a la muerte no parece que sea normal desde un punto de vista ecológico, en algún momento nuestra energía debe fusionarse con el entorno y devolver lo que no es nuestro.
La vida de un hombre también está llena de ciclos que conforman uno más grande, pequeños ciclos que alimentan el mayor, ciclos que se fusionan con otros por pequeños momentos y nos permiten conocer a otras personas que nos ayudan a dar dirección a nuestra vida, pero la cuestión es reconocer y aceptar cuando ese pequeño instante se termina, no se sabe si después vuelva y lo mismo si acaso no es así, lo importante es la conciencia de lo que se aprendió y de que forma dio un giro de timón en nuestro camino. Los cambios no son malos, solo son difíciles, pero qué sería de la vida si fuera sencilla, sólo no hay que demorarse mucho en levantar la cara.
Ulises Silva
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