27 de agosto de 2010

Bienvenidos al monasterio.

Después de una prolongada ausencia regresé al rancho que poco a poco me gusta que el mio, casi, todavía no por completo, porque luego llega la noche y el gusto se termina, cuando el viento cambia su sonido por un zumbido interminable, mientras la oscuridad permanezca. Pero la negrura dura más de la cuenta, el silencio se hace más y más profundo, ni una nota ni una risa de sitcom. Pero no seamos tan dramáticos, no dura más, sólo llega antes.

Una comisión decidió que es de clase mundial dejar sin electricidad a quién la solicita e incluso tiene la desfachatez de pagar el servicio, no por un par de días, ¡por una semana!, porque "qué se creen para pagar la luz; ni nosotros la pagamos". Así es cómo regresan los días del sol a la vida, unos días que hace mucho tiempo se creían olvidados, escondidos detrás del brillo de la invención de Edisson, aunque luego digan que no fue él. Mirar el techo, contar borreguitos, beber tequila cómo loco, se vuelve una condición necesaria para pasar el tiempo. Sumado a que mi intento de reforma para ser un estudiante de periodismo responsable debe parar siempre por la primera semana en que no se discuten salvo pendejadas, no ayuda mucho para las opciones de actividades extra muros de la universidad.

Sin embargo no es una cuestión tan mala, incluso puede resultar divertido. Jugar al dominó con una veladora, bañarse a cubetazos o sentarse en el pórtico de la casa cual adultos mayores de pueblos pequeños, puede resultar eficiente para distraer la mente de la necesidad de estar conectados todo el tiempo a una maquina que nos chupa el alma... Andele cabrón! que denso! Ok, no te chupa el alma, pero de pronto de distrae de convivir con otros seres humanos, no estoy es que ahora sea yo partidario de salir a la calle a conocer nuevas personas o la madada. Pero de lo que sí estoy seguro de que la comunicación cara a cara nunca podrá ser alcanzada en su nivel de sinceridad por otra cualquiera. Puede ser que no conocí nuevas personas pero aproveche para conocer mejor a las que conozco. Gracias CFE ahora entiendo porque me quitaste la luz, y el agua.

Ulises Silva.

3 de agosto de 2010

Sabor a mí.

Dedicado a Daniela Ramírez, porque entiendo su punto y porque me piache.

Fue sumido en una silla bastante incomoda de un lugar demasiado verde fosforescente, aunque increíblemente llevabas una blusa igual de chinga-pupila, pero tu sonrisa me hacía olvidarlo durante tres quintas partes del tiempo que duramos en ese sitio. Grandota y con los dientes ligeramente manchados por el cigarro, algo nerviosa, mientra yo buscaba la forma de ponerme cómodo en la pinche silla de madera sin cojincito, que era una mentada de madre para mis pompis. Al final no pude y luche ahora por la resignación mientras me empinaba la siguiente cerveza. Sumergidos en la trivial platica del día, del cómo te fue, y pendejadas de esas pasa el tiempo, sin pasar, aunque tampoco molesta. Me miras, te miro, sonríes y bebo.

En un momento de silencio, pido otra chela, pero más fría, la mesera no quiere tanto su propina por lo que se puede percibir. Entonces me dices, no sé si por verdadera curiosidad o en un intento egoísta por subirte el ego ante una anticipada respuesta, "pareciera que te gusta más la cerveza que la compañía." Yo opto por interpretar lo segundo. No niña, conmigo no esperes subidas de ego, estoy pero hasta la chingada de jugar ese rol con cualquiera, también contigo. Entonces se me viene el demagogo que traigo dentro y te tiró un chorote.

Tu comentario no podría estar más acertado, si disfruto más de mi cerveza que de la mayoría de mis compañías, de hecho de cualquier alcohol, excepto al vodka, que en tu caso, le ganas de calle.

Pero no lo tomes a mal, eso sólo un derecho bien ganado por muchas circunstancias. Lo que sí tengo que decir que tienes en común y con mucha competencia con la que ahora sostengo celosamente entre mis manos es tu piel, igual de morena e incitante. ¿Viste cómo al final si te subí el ego?

Podrías llegar a ser más importante, podrías ser una nueva luz, aunque espero que no sea verde; si lograses hacerme olvidar de la depresión, quitarme y provocarme insomnio. Lograras hacerme sentir más valiente y divertido, darme una armadura flamante de seguridad, dejar el aburrimiento para mis momentos a solas y de reflexión. Implorar por poner mis labios en tu boca por lo menos una vez al día, que huelas a vicio y añore estés a mi lado, es más, que añorar sea poco. Qué me hagas decir "Puta madre, qué a gusto estoy." Cuando me hagas olvidar el mañana, aunque de ante mano sepa que no es muy alentador, que no me importe a dónde voy, para qué, y por qué chingados; que me tengas bien pendejo, pero pendejo y no mamadas. Qué me hagas reír por cualquier cosa por simple que sea, que el cigarro sepa más rico y que hidrates mi garganta.

Ese día vas a estar en igualdad de condiciones, sin embargo puedes ser mejor, si no te vas por la mañana y me dejas sólo un dolor de cabeza. Mientras tanto estás en el hoyo.

...

Me miras y bajas la cabeza, me regalas una mueca que no creo que sea sonrisa, sabe que chingados sea, pero sonrisa no es, la conozco muy bien cómo para no identificarla. Prefieres callar ante la sarta de cosas que salieron de mi boca. Al final de la noche tenemos un claro ganador.

Klansman.

2 de agosto de 2010

Salir de casa de no es bueno... afuera malo.

De golpe y porrazo, puede llegar un momento de reflexión, en un ambiente medio caótico, pero llega ese instante en que todo corre en cámara lenta, que hasta identificas con claridad al zancudito que cuya expresión de pánico es notable, sólo dos segundos antes de estrellarse contra el parabrisas empapado. Se medita durante esos largos segundos en que la luz se apaga y llega la conclusión firme y más obvia: El universo busca aniquilarte, esa es su intención, se le ve y no puede negarlo o hacerse pendejo, te quiere chingar, a veces de manera rápida, o en ocasiones larga y agónica cómo el fin de semana en vice city.

Además si le sumas a la intención del universo, una clara y evidente... se me fue la palabra, pero se refería a andar en la pendeja, pero super denso, un cabrón que el tiene miedo a las curvas, un motor de limpiabrisas roto y unas luces fantasmagóricas, pues cómo que todo se pone más de modo para que pases con todas las de lay a chingar a tu madre. Pero a veces el universo se apendeja.

Las mismitas armas que utiliza para darte esa aniquilación larga, lenta, deliciosa, enviciante y cargada con una larga agonía al merito final, te puede salvar de la rápida y mutilatoria, ah la ironía, hasta al universo se la aplica. Fumar puede salvar tu vida, esa sería una buena campaña publicitaria para la Marlboro.

Sin embargo después de llegar a la conclusión y darte cuenta que sigues entero, la inmediata revelación sería así cómo un "no mames wey ¿Qué estoy haciendo con mi vida? debería vivir intensamente cada momento wey, a partir de ahora wey, voy a vivir todos lo días intensamente para saborear cada instante, por ínfimo que sea wey, me cae que lo voy a gozar al máximo." No es mi caso, cómo dijeran eso poétas tan chingones (sí tú), no es que no me importe, nomás me vale madre.

Mira pinche universo, yo estoy re agusto, si un día decides que ya es hora de que me cargue el payaso pues al menos espero que me haga cagar de risa.

Klansman.