Después de una prolongada ausencia regresé al rancho que poco a poco me gusta que el mio, casi, todavía no por completo, porque luego llega la noche y el gusto se termina, cuando el viento cambia su sonido por un zumbido interminable, mientras la oscuridad permanezca. Pero la negrura dura más de la cuenta, el silencio se hace más y más profundo, ni una nota ni una risa de sitcom. Pero no seamos tan dramáticos, no dura más, sólo llega antes.
Una comisión decidió que es de clase mundial dejar sin electricidad a quién la solicita e incluso tiene la desfachatez de pagar el servicio, no por un par de días, ¡por una semana!, porque "qué se creen para pagar la luz; ni nosotros la pagamos". Así es cómo regresan los días del sol a la vida, unos días que hace mucho tiempo se creían olvidados, escondidos detrás del brillo de la invención de Edisson, aunque luego digan que no fue él. Mirar el techo, contar borreguitos, beber tequila cómo loco, se vuelve una condición necesaria para pasar el tiempo. Sumado a que mi intento de reforma para ser un estudiante de periodismo responsable debe parar siempre por la primera semana en que no se discuten salvo pendejadas, no ayuda mucho para las opciones de actividades extra muros de la universidad.
Sin embargo no es una cuestión tan mala, incluso puede resultar divertido. Jugar al dominó con una veladora, bañarse a cubetazos o sentarse en el pórtico de la casa cual adultos mayores de pueblos pequeños, puede resultar eficiente para distraer la mente de la necesidad de estar conectados todo el tiempo a una maquina que nos chupa el alma... Andele cabrón! que denso! Ok, no te chupa el alma, pero de pronto de distrae de convivir con otros seres humanos, no estoy es que ahora sea yo partidario de salir a la calle a conocer nuevas personas o la madada. Pero de lo que sí estoy seguro de que la comunicación cara a cara nunca podrá ser alcanzada en su nivel de sinceridad por otra cualquiera. Puede ser que no conocí nuevas personas pero aproveche para conocer mejor a las que conozco. Gracias CFE ahora entiendo porque me quitaste la luz, y el agua.
Ulises Silva.