29 de noviembre de 2009

Una vez me enamore. Continuación

Mis prejuicios evitaron que pudiera tener algo con ella, bueno o malo, no vale la pena pensarlo, son puñetas mentales. ¿Por qué nunca marqué? Por miedo, amables lectores, miedo de que en el simple hecho de que el número pudiera ser falso, derrumbaba un montón de ilusiones, significaba que todo era una farsa, que ella era una farsa. Sin embargo se sintió así como más gacho ver su cara de desilusión que si hubieran sido ciertos todos mis miedos. Entonces me di cuenta de que era joven, pero para mi desfortuna, no tan inocente.

¿Qué se aprende de algo cómo esto? La sociedad nos tiene podridos y la mayoría lo permitimos. Desde el principio se nos coarta la inocencia, para mucho esto es lo correcto porque vivimos en un mundo jodido y podrido, lleno de gente mala, donde todo es el del diablo, hasta ser inocente y no reconocer la maldad cuando la ves es una actitud negativa. La cultura del miedo impera en nuestra sociedad y nos sugiere vivir fingiendo y a mirar con recelo a los demás que quieren dañarte; nosotros nos limitamos a vivir con los huevos en la garganta y jugo de limón en la sangre. Lo que me pasó demuestra que no es así, el hecho de que una persona como ella, en un lugar como en el que trabajaba decidiera que estaba cansada de cargar la careta, sin importarle estar sin ropa también, abandonar el miedo, merece toda mi pinche admiración. No se vayan con la finta de que ella salió perdiendo porque yo soy un pendejo miedoso y prejuisoso, les aseguro que yo no fui el primero.

Esta persona me permite darles un consejo: No pierdan su inocencia, no tengan miedo, este mundo es duro y siempre lo será mientras sigan viéndolo con los ojos y el corazón cerrados. Hay cosas que brillan con luz propia y es mejor clavarse en eso que pensar que la vida está bien culera.Prefieran que les rompan el corazón mil veces antes que no ofrecerlo a nadie, sé que no es fácil, pero se siente re bonito. y además cual es el pinche miedo, te vas a morir te todas formas. Este consejo te doy porque tu compa el Ulises soy, jojo

No soy inocente, pero quiero ver con ojos de niño.

Ulises Silva

Una vez me enamore.

En vista de que no ha pasado nada así como interesante, salvo beber whisky y café como loco, me senté a pensar... Y luego me paré porque era medio aburrido, entonces fui con "cuantos" y mientras me recetaba un rico taco de bistec pasó algo. Me puse a recordar una situación que viví hace algún tiempo.
La sociedad y sus normas nos hacen tomar ciertas posiciones y actitudes hacía con los demás; no puedes andar por ahí, como dice Bárbol, diciéndole quién y cómo eres a cualquiera que se te cruce. La sociedad dice que mostrarte transparente te vuelve un blanco fácil para cualquiera para un montón de gente que podría usar eso para quitarte de en medio si le estorbas... uy que miedo!! Entonces te vuelves una persona que eres, pero sólo como la imagen que quieres proyectar, ocultas tus defectos lo mejor que puedes, tus ilusiones e incluso a veces hasta tus virtudes, con tal de tener el control de como te ven los otros, porque sabes que lo que puedan llegar a juzgar no es tan tú y entonces puedes fingir que no te importa lo que piensen.

Una muestra pero bien extrema de eso es la razón por la cual escribo hoy. En los bules, tables, antros de perdición o como gusten decirles las mujeres que trabajan ahí cambian hasta el nombre. Cosa totalmente entendible dado que su situación es complicada. Al estar desnudas, o casi, su persona está totalmente expuesta a los juicios de todos los asistentes a este tipo de lugares, también a los que no asisten, el nivel de vulnerabilidad es mayúsculo; esto si se toma en cuenta que vivimos en un mundo visual, donde se juzga todo por lo que se ve y se le pone una etiqueta. Es por eso normal que busquen un escudo para ellas, si ya se conoce la totalidad de su cuerpo, el cliente no puede acceder a su persona interna, a quien está debajo de las toneladas de maquillaje, las tetas de silicona, las pequeñas prendas y las actitudes intencionalmente exageradas. No hay paso más allá de lo que la vista, siempre engañada, puede reconocer. Su trabajo consiste en sentarse en las piernas de desconocidos, intercambiar palabras, eso durante bastantes horas, con quien sabe cuantos, no pueden menos que fingir para que nadie se de cuenta de quienes son. Esto no es una regla general.

Cuando yo era joven e inocente y hacia todo lo posible para aparentar no serlo, conocí a una de estas mujeres en uno de esos lugares. Una chica que no era muy bonita, pero sí desparpajada y muy alegre, se disfrutaba un madral su compañía. Conforme pasó el tiempo, después de conocerla volví muy seguido, me dí cuenta que ella era muy distinta a las otras, parecía en momentos que no fingía, había instantes, pequeños al principio, grandes después, donde se mostraba natural; alejada de las luces de neón, los tubos cromado y el aire viciado, parecíamos en otro sitio, platicando de cosas ajenas al lugar donde estabamos, salvo por ella sentada sobre mí con una tanga negra, cosa que he de confesar también olvidaba frecuentemente. Sentía algo, no era pura atracción sexual, que sí sentía, pero había algo ahí más profundo, era distinto y aterrador, les parece familiar. El miedo me invadió recordé las convenciones sociales, sus caretas, ella bien podría estar fingiendo para que siguiera pagando tragos de vodka tonic con un toque de jugo de piña o solo intentando hacerme sentir bien tal cual era su trabajo. ¿A quién podría pedir consejo? Sólo veía a alguien apuntándome con el dedo y cagado de risa: "Te enomoraste de una puta, jajaja" Mis miedos pudieron más y reprimí lo que sentía, según yo con el pecho lleno de orgullo de ocultar que había sido vulnerable a ella.

Recuerdo nuestra última conversación,yo muriendo de celos mientras ella estaba con un cliente. Terminó con él se dirigió a nuestra mesa con una enorme sonrisa y me dió un abrazo muy cálido antes de sentarse en la silla de al lado.
-¿Por qué no me marcaste? Estuve esperando.
-Es que no sabría que decirte fuera de aquí. - Esperaba que ella se diera cuenta del miedo. No paso así, su mirada cambió, sus ojos se volvieron hacía abajo, tristes, ausentes
-Yo sólo quería ir a cine contigo. No le doy mi teléfono a cualquiera ¿sabes? En verdad me gustabas.
Me dio un beso en los labios y se fue. Sus ojos decían: "pensé que eras distinto"

Nunca volví a verla y nunca he vuelto a un lugar de esos.

Ulises Silva.

26 de noviembre de 2009

Thanksgiving

Aprovecho la extraña tradición gringa de tener un día para conmemorar el encuentro de dos culturas y el agradecimiento por eso, que después acabo en masacre, pero bueno, la intención es lo que cuenta (sic). Cómo decía siempre es bueno agradecer las cosas que te han hecho ser quien eres, parece así como un deja vu de otro post, y lo es, pero ahora especifico.

Gracias
  • Porque en mi biberón había cerveza y no leche nido.
  • Por todos los amigos que tengo.
  • Por demostrarme quien no soy.
  • Por tus desaires.
  • Y por los tuyos.
  • Por el mar y el agua de coco con ginebra.
  • Por la música que guía mis pasos.
  • Por un puto robin en reyes magos.
  • Por reir hasta el cansancio.
  • Por los tacos.
  • Por el primer comment de este blog, no podría ser la persona más indicada.
  • Por una canción a la luna, sobre la arena.
  • Por tus extraños berrinches.
  • Por burlarse de mis desgracias.
  • Por las crudas infernales de pedas inolvidables.
  • Por tus bailes en momentos tan absurdos.
  • Por todos esos litros de Whisky.
Al parecer sigo en el mood feliz, prometo cambiarlo pronto, pero necesitaba completar todos los agradecimientos que me hacían falta, los de las cosas malas ya los tengo bastante marcados en mi mente como para pensar que los olvide.

Ulises Silva.

25 de noviembre de 2009

Pequeños placeres

Luego de un post enojado con el mundo, pero que me quedó bien perrón, jojo, y otro medio nostálgicoemodapaabajo, tuve ganas de hacer uno feliz, porque hoy, aunque me resista a serlo, me siento feliz, por una serie de cosas que para algunos podrían no tener sentido, pero que me han alegrado el día, un día largo de media hora de sueño y un montón de recuerdos lejanos.

Leer las cosas de un tipo feliz siempre puede resultar engorroso y hasta molesto, pero pues se joden, soy bipolar y me vale... Pero solo para su consideración trataré de ser los menos molesto posible. Estaba el otro día chateando con la pequeña caracola y salió el tema de los emos, no, no voy hablar mal de ellos o su cultura, sólo digo que me cuesta mucho trabajo entenderlos. ¿Cuál es la pinche necesidad de ver al mundo jodido? No niego que lo esté, pero hay más, mucho más que la podredumbre del mundo. Te puedes enfocar en los pequeños placeres que pudes permitirte de vez en cuando: tomarse una chela, mirar las estrellas, bailar sin razón alguna, hablar de estupideces con personas nada estupidas, en fin ver el lado amable de la vida, que si lo buscas, vaya que lo tiene.

Por poner un pinche ejemplo, ayer me compré una cafetera, he ahí la razón de mis pocas horas de sueño, pero bueno, una vez que comprobé que sí servía y con mi café listo para entrar a mi cuerpo, me puse a pensar que ese es precisamente uno de los mayores placeres simples que me puedo dar. Una taza de café, negro por favor, junto con un buen cigarrito, del que sea, y platicar con la gente que no está pirata, tanto, ni quiero que se calle el hocico, y si no es mucho pedir ya, un buen soundtrack para amenizar, aunque sea Lady Gaga, no soy prejuicioso.

Hay tantas cosas que pueden hacerte dibujar una sonrisa en los labios, que no cuestan o cuestan muy poco, que te jalen de la ropa insistentemente, que te manden al carajo, pero que te agradezcan el esfuerzo, un berriche por levantarse temprano; cosas que no serían agradables en otro universo, pero que si llegan en el momento oportuno, como hoy, no puedes si no sentir que no tienes ningún pedo.

Son pocos los momentos en mi vida en que puedo asegurar que estoy a gusto, me encanta ajerarme por pendejadas, pero ahora lo aseguro sin ningún problema, estoy a gusto y tengo ganas de seguir en ese estado.

Pd, Un comentario no le hace mal a nadie, jajaja

Ulises Silva

23 de noviembre de 2009

Me lo encontré por ahí

Estaba hace rato, revisando una libreta cuando me encontré esto de cuando andaba emo porque se me fue mi amigo pampero.

15 enero de 2005

Finalmente

Me doy cuenta de que no vale la pena extrañar, las cosas cierran su ciclo. Probablemente exista un dejo de nostalgia por las cosas que fueron y ya no volverán, recordarlas es mejor que extrañarlas, verlas como algo que te alegro es mejor que llorar porque vuelvan. Poco a poco se van yendo, me doy cuenta de que me aferré a cosas imposibles, esa necedad me llevó a hacer tonterías y me voy quedando atrás, poco a poco me voy quedando solo, triste no, nostálgico tal vez. Una puerta que se cierra te abre otras mejores, al menos eso es lo que quiero pensar para no agobiarme con las tonterías que he hecho. Es imposible borrar el pasado, se puede maniobrar el presente y puedes mejorar el futuro. Me he dado cuenta de que no se puede retrasar, es peor, porque te toma por sorpresa y te hunde, lo positivo es que el futuro nunca llega totalmente, arriba como presente disfrazado de verdad. Las cosas que amé ya no están, todo cambió excepto yo que me estanqué en mi nostalgia, es momento de salir sin aspavientos, simplemente salir y mejorar el futuro que ya es hora de pensar en él. A mis amigos se los lleva el viento y solo dejan fotografías dañadas por el tiempo, pero les digo que siempre habrá para ellos un lugar en mi corazón, pero ahora les digo adiós, sin sentir remordimientos por nada, solo adiós hermanos que se van a perseguir su futuro antes de que se les escape, como parece que a mí me sucede, pero no más... llegó la hora de irse.

Buen Viaje (en ambos sentidos).

Después

La masturbación es una maravilla que logra juntar Roma con París, es decir, a Francesca con Nicole, es económica porque no hay que invitar a comer a nadie, ni aguantar a los parientes de nadie, ni entender a nadie, ni compartir la cama con nadie, ni andar prometiendo pendejadas a nadie!

La masturbación es una declaración silvestre de independencia.

Facundo Cabral.

Luego de un fin de semana que planeaba pasar en solitario con mis propios pensamientos ¬¬, cómo si me hiciera falta, después de todo es lo único que hago últimamente en este rancho olvidado del señor, y ni pedo... en fin, resulta que he llegado a varias conclusiones una vez analizada mi vida... hueva!!!
He terminado por la resignación a permanecer solo al menos hasta que Josécristo el reciclador me indiqué por señales de humo lo contrario, total no vine acompañado al mundo, so who the fuck needs someone any way? Ahora bien qué tan extensiva puede volverse la soledad? Todo depende del grado de tolerancia con que te levantes. Recuerdo cuando llegué a Ocotlán solía pensar que venía a estudiar y hacer nuevos amigos, sin embargo nunca interprete hacer amigos por volverme el partyboyhipocirtaimbecilconganasdehacerseelchistoso en el que varias personas que conozco han terminado por convertirse. Ok, por el simple hecho de ser hombres necesitamos ciertos intercambios con individuos de nuestra especie, pero eso no significa que sea una necesidad primaria, además de que a veces dudo de que existan muchos de mi misma especie, aunque todavia no llegó el punto en que la extinción me preocupe. Una persona me dijo que por salud mental es necesario interactuar con otras personas, aunque en realidad era que no quería interactuar conmigo, pero ese es otro punto, acá lo importante es que YO por salud mental, me alejo de la gente, para no soportar piratencias ajenas, con las mias tengo, para no tener que fingir que me interesan sus vidas, ni que les interesa la mía, porque tampoco soy tan mal pedo como para decirle a alguien: ¡tu vida me da hueva, callate el hocico! aunque muchas veces lo he pensado.

Entonces para no fingir, y que no me digan lo mismo, yo mando a todos al carajo, aunque suene arrogante y muchas personas no lo entiendan. Eureka, otro punto a favor de la soledad, no hay justificarse con nadie; si bien lo ideal sería encontrar una persona con la cual no hay que explicar el por qué de tu comportamiento, pero ahora solo me quiero decir que estoy mejor solo, así que no voy a detener a explicar pendejadas. En mi fin de semana solitario, después de no sé cuanto tiempo, me dí cuenta que no necesito a nadie para ser feliz, y si bien ahora no lo soy es porque tengo tendencia maníaco-depresiva a no serlo, no tiene que ver con que ahora siento muy grande mi cama, y prefiera las individuales. Pero también me dí cuenta que soy muy distinto a los demás, que no soportan la soledad porque es les cruzan los cables y empiezan a pensar no se que cosas sobre el fin del mundo y que su vida no tiene sentido. Yo no necesito justificarme conmigo mismo, sé lo que soy y no necesito que nadie me escuche para que me lo diga, jajajajaja, y escribiendo un blog... en fin así somos, acabo de darle en la madre a mi escrito, pero y ¿qué? El yo mismo y mi ego de escritor me la pelan.

Pd. Los felicito por ser felices! Ahora déjenme de hinchar las pelotas.
Ulises Silva

18 de noviembre de 2009

Pequeña caracola... final en laguna.

Ahora solo me queda un agradecimiento, uno último. Una noche frente al mar, bajo la luna u otra frente a mis sueños velados frente a una maquina raptora, te agradezco tu canción, te agradezco la alegría de tu voz. No sé si volveré a escucharla como aquella vez, hasta que decidas cantarlo; porque fue tu voz la que me trajo de nuevo a la orilla, varado mirando los barcos que podrían llevarme, será el tuyo no lo sé, ni lo quiero saber... Mientras tanto, pequeña caracola, navegas y te observo, miro hacia otro lado y te ocultas detrás de las montañas, pero sigues cantando, tu voz suena fuerte, no eres más frágil, la voz que me entristeció y me alegró, cesó bañada en cerveza, y en risas, muchas risas que también suenan a canción... muy cerca, pegadita a mi oreja, directo a mi tristeza, directa a tus labios y tu lengua seca por la nicotina. Mientras todo pasa y se alinean los planetas, gracias por tu canción y hasta pronto,hasta que vuelvas a cantar...

Dios no me dio el don.
Ulises Silva.

11 de noviembre de 2009

hoy no me levante...

Anoche un maldito zancudo ajeroso me molesto toda la noche, nunca me picó, pero el hijo de perra me zumbo en la oreja toda la noche; nunca le había deseado la muerte a nada, pero ojala que a ese bicho maldito le de alguna enfermedad de esas que son bien dolorosas y te duran mucho tiempo, agonizas y al final solo deseas morir... Oh señor contéstame esta pregunta ¿Para qué has creado a los zancudos? o mejor ¿Para qué me los pusiste tan cerca?

Debido al maldito zancudo no me levanté para ir a mi bonita clase de psicología de la comunicación. Si llegó a reprobar la materia, el maldito zancudo será el único culpable... jojo. Sin embargo me puedo sentar a reflexionar en mi cama junto al balconcito y escribir sobre en lo que me desperté pensando. No sé porque pero me levante con una canción de Astid Hadad, ya sabes de esas cosas en que te levantas con una canción y no te la puedes sacar de la cabeza. Total que me puso a reflixionar que no soy un mexicano normal.

No soy una persona agradecida, de hecho soy bastante maleducado ¿Qué diría mi amá si me oyera? Sin embargo nunca he agradecido por lo que no me gusta, aunque también me hayan hecho quien soy. Entonces uso este medio para agradecer... ¡Gracias!

Ya estuvo, podré ser feliz

Ulises Silva

10 de noviembre de 2009

muy tarde pero ya comienzo...

El día de hoy he decidido revisar que se siente empezar un blog... demasiado tarde, puede ser, pero ya me llegó el momento, inspirado por las palabras de uno de los hermanos que nuca tuve... el buen Serge, ver como se apasiona con su vida me puso a pensar que todos podemos contar de formas así como bien perronas.

Esperaré el momento de decir más cosas...por ahora solo quiero decir que entre las ruinas de mi vida me contemplo en paz... pequeñita, pero paz, la paz que necesitaba ya vino y ahora solo queda la respiración mientras se cae de muchos metros antes de tocar el agua. Me gusta esa frase, pero encarna que no sé que pasará cuando caiga, porque estoy cayendo y no me arrepiento de a ver saltado... ya veré que hago cuando me de frío.

Ulises Silva