18 de noviembre de 2009

Pequeña caracola... final en laguna.

Ahora solo me queda un agradecimiento, uno último. Una noche frente al mar, bajo la luna u otra frente a mis sueños velados frente a una maquina raptora, te agradezco tu canción, te agradezco la alegría de tu voz. No sé si volveré a escucharla como aquella vez, hasta que decidas cantarlo; porque fue tu voz la que me trajo de nuevo a la orilla, varado mirando los barcos que podrían llevarme, será el tuyo no lo sé, ni lo quiero saber... Mientras tanto, pequeña caracola, navegas y te observo, miro hacia otro lado y te ocultas detrás de las montañas, pero sigues cantando, tu voz suena fuerte, no eres más frágil, la voz que me entristeció y me alegró, cesó bañada en cerveza, y en risas, muchas risas que también suenan a canción... muy cerca, pegadita a mi oreja, directo a mi tristeza, directa a tus labios y tu lengua seca por la nicotina. Mientras todo pasa y se alinean los planetas, gracias por tu canción y hasta pronto,hasta que vuelvas a cantar...

Dios no me dio el don.
Ulises Silva.