25 de noviembre de 2009

Pequeños placeres

Luego de un post enojado con el mundo, pero que me quedó bien perrón, jojo, y otro medio nostálgicoemodapaabajo, tuve ganas de hacer uno feliz, porque hoy, aunque me resista a serlo, me siento feliz, por una serie de cosas que para algunos podrían no tener sentido, pero que me han alegrado el día, un día largo de media hora de sueño y un montón de recuerdos lejanos.

Leer las cosas de un tipo feliz siempre puede resultar engorroso y hasta molesto, pero pues se joden, soy bipolar y me vale... Pero solo para su consideración trataré de ser los menos molesto posible. Estaba el otro día chateando con la pequeña caracola y salió el tema de los emos, no, no voy hablar mal de ellos o su cultura, sólo digo que me cuesta mucho trabajo entenderlos. ¿Cuál es la pinche necesidad de ver al mundo jodido? No niego que lo esté, pero hay más, mucho más que la podredumbre del mundo. Te puedes enfocar en los pequeños placeres que pudes permitirte de vez en cuando: tomarse una chela, mirar las estrellas, bailar sin razón alguna, hablar de estupideces con personas nada estupidas, en fin ver el lado amable de la vida, que si lo buscas, vaya que lo tiene.

Por poner un pinche ejemplo, ayer me compré una cafetera, he ahí la razón de mis pocas horas de sueño, pero bueno, una vez que comprobé que sí servía y con mi café listo para entrar a mi cuerpo, me puse a pensar que ese es precisamente uno de los mayores placeres simples que me puedo dar. Una taza de café, negro por favor, junto con un buen cigarrito, del que sea, y platicar con la gente que no está pirata, tanto, ni quiero que se calle el hocico, y si no es mucho pedir ya, un buen soundtrack para amenizar, aunque sea Lady Gaga, no soy prejuicioso.

Hay tantas cosas que pueden hacerte dibujar una sonrisa en los labios, que no cuestan o cuestan muy poco, que te jalen de la ropa insistentemente, que te manden al carajo, pero que te agradezcan el esfuerzo, un berriche por levantarse temprano; cosas que no serían agradables en otro universo, pero que si llegan en el momento oportuno, como hoy, no puedes si no sentir que no tienes ningún pedo.

Son pocos los momentos en mi vida en que puedo asegurar que estoy a gusto, me encanta ajerarme por pendejadas, pero ahora lo aseguro sin ningún problema, estoy a gusto y tengo ganas de seguir en ese estado.

Pd, Un comentario no le hace mal a nadie, jajaja

Ulises Silva

2 comentarios:

Anónimo dijo...

¿aunque sea Lady GaGa? (: tu comentario me hizo sonreír ¡sabrá Juan de los Palotes porqué!
Esos pequeños placeres: comer tortillas recién compradas y calientitas, stars con malvabiscos con café con leche, el sonido de una risa o la amplia sonrisa de quien se siente feliz aunque se resista a serlo, esos son placeres que los días traen consigo aunque te enfermes del estómago (:

Miriam Pulido dijo...

Pequeños placeres... aahh!! como ir al baño despues de aguantarte mucho tiempo, sentarte a platicar algo interesante... aahh!!! Me hizo pensar en muchas cosas agradables.. te estaré leyendo continuamente... Saludos!