Suave y ligera te deslizas implorando que te pida perdón
ruegas y te acongojas muchas veces y otras tantas
al final te digo que puede ser, tus ojos o tu cara de nabo.
Lo mismo no importa lo que quieras has, sinceramente me importa un carajo.
Estaba el Uli un día bien tranquilo echandose un caguamón cuando... nada, de mi vida doy lo bueno ¿Qué otra cosa puedo dar? Un montón de baratijas, muchas de las que no valoras por eso no te mereces la mitad de mis versos y esto no es para tí, es para mi, hago el ejercicio catártico de mandarte mucho a chingar a tu madre, aunque en realidad nunca pueda hacerlo, aunque mire a tu puerta o la mía esperando un sonido sordo o el timbre para saber que alguien me busca; para pistear, para charlar, para dormir o para burlarte de mí, lo mismo me da, cómo ya había dicho no puedo sólo, cargar con él es pesado, pero muy delicado, como que no te imaginas muchas cosas que te pueden pasar de camino a casa ¿Cuál? De pronto sabes que tienes dos, o más o menos. Esto de hacerse el poeta es muy pendejo, ya me lo habían dicho.
A veces me doy cuenta que lo escirbo no tiene sentido, y por eso hago unos cortes medio mamones, cómo ahora.
Klansman.
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