Para no perder la costumbre: 6 de la mañana, el garrafón está vacío, yo tengo una cruda infernal y no hay nada para beber; no quiero volver a tomar agua de la llave, sabe rete feo aquí, así cómo a moneda. 6 de mañana y yo no encuentro nada más productivo que hacer que meditar en la inmortalidad del cangrejo, pendejadas y cocaína, hoy no hace falta que me pregunte que fue lo que hice ayer, no fue para tanto, esta vez la resaca sólo es física, las morales las voy a dejar para después.
Recuerdo que una vez Ana me hizo ver que yo no tenía ningún amigo gordo, o feo. Por un momento me quise sentir ofendido, por otro me dí cuenta que era cierto y me sentí mal por mi separatismo hacia los feos, digo se supone que yo me fijo en el nivel intelectual de las personas para cotorrearlas. Luego de meditarlo logro admitirlo y ya no tengo problema con eso, no soporto a la gente fea, pero no es mi culpa, lo juro, crecí viendo la tele y en la tele te dicen que lo feo es malo, la tele no puede mentir, ellos son los guardianes de la verdad absoluta, la respuesta de la vida, el universo y todo lo demás. Además no son ellos soy yo: cuando uno de eso está frente a mí, me distrae, no puedo pensar bien y digo cualquier cosa, a nadie le gusta quedar cómo un pendejo, menos junto a una cosa horrible que te mira fijamente. Y sí, ya me sé el discurso "¿Quién te crees que eres para juzgar la belleza? Ni que estuvieras tan guapo ¿Te has visto en un espejo pinche pseudohippie hediondo?" Probablemente sea cierto, pero yo no estoy estableciendo una regla universal de que nadie debería hablar con los feos, cada quien es libre de hacer lo que quiera. Pero no les presten atención sólo por ser altruistas, eso es peor, no les tengan lástima, ya se tienen entre ellos.
Ulises Silva Hangover Version.
No hay comentarios:
Publicar un comentario