Hay una serie muy chingona que pasan por ahí llamada "Mad Men", no es nueva pero yo nunca la había visto, ganó muchos premios gringos, si algún día tienen tiempo de verla háganlo, para nada es una perdida de tiempo. Mientras observo la serie pienso en muchas cosas que vienen a colación a partir de los capítulos, por ejemplo que el poder es delicioso, por eso está reservado para tan pocos individuos en el mundo, que si trae responsabilidades y la chingada, vale madre, las ventajas que trae el poder se llevan de calle a sus contras. Cada época dentro de la sociedad humana tiene rituales que podrían ser envidiadas por otras; cómo quisiéramos la peste negra de la edad media en nuestros días para esparcirla por el nuevo edificio del senado o por ahí. También tiene sus cosas que confirman de alguna forma la evolución social del hombre: la serie está ambientada en los inicios de 1960, no todavía no era la época hippie, poquito antes; dónde las mujeres no eran más que trofeo en la casa y los negros barrían las casas y hacían música para snobs y drogadictos. Lo que sí es envidiaría yo de aquél tiempo es que no eran todos una bola de llorones con eso de las zonas de fumadores. No sería raro que naciera una conspiración en la que digan que la serie está patrocinada por las grandes tabacaleras mundiales, porque durante todo el episodio los personajes están fumando bien sabroso, en la calle, en su casa, en su oficina, ¡En el tren! No cabe duda que en los 60 los fumadores no eramos el chivo expiatorio de las organizaciones civiles que no encuentran nada mejor que hacer y estructuras legislativas populistas.
Aún recuerdo mi primera cajetilla de cigarros, unos Camel, cuando todavía sabían bien, me costo 17 pesos, hoy cuesta 38, cuándo no cuarenta. Estamos hablando de un aumento de más del 100% pero de eso nadie hace un pinche escándalo y marchas o exigir al gobierno un alto a la escalada de precios. El cigarro es el blanco más fácil para la población y lanzar sus dardos con el fin de joder a los adictos al tabaco y tratarnos cómo delincuentes, encerrarnos en pequeños cuartos para que nos "matemos" sólo a nosotros mismos, quesque porque les provoca cáncer de fumador pasivo... chilletas digo yo. ¿Quién se va a quejar de estas cosas? Cómo digo es un blanco fácil luego de todo lo que se dice acerca de los cigarros, que sí son adicitivos, que si te matas lentamente, que si provoca abortos, que mata plantas, que provocaron la segunda guerra mundial, que los puso el demonio mismo para retar a Dios; de todas esas cosas nadie se queja, pero ¿Dónde están nuestros derechos? No por ser fumador se te va a ir al pingo tu carácter de humano y ciudadano del mundo, por lo cual me puedo quejar cómo niña adolescente.
Por ejemplo: La campaña terrorista en los empaques de cigarro, yo no voy y les pongo imágenes de pedofilia en la iglesia para decirles lo que provoca. Que el de Benjamin Button, el del wey con oxigeno, el del wey cojito, ninguno cómo el de la rata muerta... una rata muerta! no mamen! Dejen fumar felices, sobretodo dejen fumar barato; pinche mundo está bien culero y nos quitan los vicios que lo hacen más ameno, pues ¿De qué chingados se trata?
Me van a decir vicioso, lo soy, y soy más feliz que ustedes pinches mochos doblemoral.
Ulises Silva
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