11 de noviembre de 2011

La chamarra azul por favor

Crudo a las siete de la tarde, de noche en este horario. Muy culero dicho horario, como todo lo que lleve invierno en el nombre, excepto dos cosas: Confesiones de Invierno, canción de Sui Generis (rolononon), y Winterfell.

-¿Algo más, señor?
-Nup, abrase al pingo.
-Que grosero y desagradable es usted.
-Go fuck yourself.
-Termina con hablar con cosas inanimada o imaginarias y decirles de grocerías.
-No quiero. ¿Y tú que te metes?
-Anda pues, anda nomas.

A pesar de la baja productividad propia, que sea de noche tan pronto no termina por ser algo agradable, menos cuando hace frió así cómo e cagarse, el día termina muy de zopetón y se crea una especie de idea de qe el frío es improductivo y del diablo, aunque haga rete harto calor en el infierno según las santas escrituras. Eso bien podría no ser cierto, pero insisto ¿A ustedes quien les dijo que yo soy el dueño de la verdad absoluta? No lo creo ni lo voy a creer hasta que trabaje en Televisa y les diga que Peña Nieto sacó del hoyo al país. Mientras tanto no me crean nada.

Sigamos. El frió entume las ideas, las pone en el freezer, pero contrario a las cervezas no las hace más buenas, las deja inconclusas y las convierte en posts malogrados. Ni siquiera ha llegado el invierno y ya hay un sentir de nostalgia por el verano, con todo y quejas posteriores, el calor se extraña, sabe a trópico con aguachile y una docena de ostiones, el frío sólo sabe a frío, con todo y el gusto por la nieve de limón, o las paletas de tamarindo. Alguien ha pensado lo bueno que son las paletas de tamarindo, o cualquier cosa que tenga tamarindo, me hace querer tener un árbol de tamarindo, o raíz, o guía ¿En dónde diablos crece el tamarindo? Ok, sí sé, pero me encanta hacerme pendejo.

Otra cosa que no se pude hacer con el frió es lavar la ropa. Ya me viera todo mojado con la ropa toda tiesa diciendo "yeih" me ahorré 100 pesos de lavandería; Pinche frío, mejor no pisteo que mojarme en Ocotlán.

Ulises Silva.

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