Los últimos veinte pesos se me fueron en una caguama, pero con todo y eso yo sigo encabronado, pinches compas ojetes que arman fiesta cuando no estoy, los odio, ojala que se mueran de congestión alcohólica en su pinche fiesta. Pero lo mismo yo agarro fiesta por mi lado, bienvenido sea a mi casa cualquiera que venga a mi puerta y me pregunte ¿Quieres ir a pistear? Es una pregunta un tanto retórica pero sé que la intención es buena. Ah que buena peda me agarré, además de las quesadillas más buenas que me he chutado en mi vida, cortesía de la marihuana que ahora decidió tratarme bien, no puedo escapar de mis demonios internos pero puedo hacerme pendejo un rato.
Durante esta semana pensé en que era bueno ya liberar al Ulises de su cajón forrado, pero creo que todavía no está listo, todavía se atormenta con su voz, se le acelera el organismo de solo verla y lo invade la furia cuando su mano la roza, vamos sigue de pinche emo, pues ni pedo se quedará en su pinche cajón hasta quién sabe cuándo. Pero son cosas con las que hay que vivir y ni pedo, así está la cosa y continuar así no nos va a llevar algún lado. Mientras tanto yo le voy a echar su ración diaria de alcohol para que no me vuelva loco y quiera salir corriendo hacer no sé qué tipo de pendejadas.
Hay sonrisas que parecen burla, nunca sabré que tiene la gente en la cabeza. Me limito a ser otro, un alterego forzado por la turbulenta mente de un intrascendente soñador del sistema.
Klansman.
1 comentario:
jajaja, que puto! pues que chido que se la han pasado bien locos, sabes que lo de la muerte es mamada, no sé que haría sin ustedes, seguro pistearía solo y no tendría una harpía que me odia, pero la verdad es que no estaría mejor
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