25 de marzo de 2011

Vuelve por más.

Dime oh dios, habla conmigo y dí ¿Por qué has traído a este mundo a los zancudos, insectos inmundos? ¿Es acaso que estabas borracho? Cómo aquella vez que en tu divina embriaguez decidiste divertido conspirar contra la belleza y crear al ornitorrinco. ¿Cuál es la razón sádica que tienes para enviar a esas criaturas a perturbar mis sueños sobre maizales y fiestas raras? ¿No te son acaso suficientes las loas enviadas al cielo por innumerables almas hacia el cielo dónde se supone habitas? ¿Es acaso una provocación para seguir rogando? Dime oh dios, habla conmigo y dí ¿Por qué eres tan pinche culero?

La cobija es gruesa, afelpada por uno de sus lados, cómo para simular un animal peludo, ya depende la filia del abrigado. Es gruesa para aislar del frío, sólo del frío, el sonido se burla de ella, le dice ilusa y se pone a trabajar Un intenso zumbido atraviesa la colcha cómo se de la más fina gasa se tratara. Campos de fresas junta a las calles de Costa Rica , un camino de piedras brillantes y cantos alocados. Sueños a pie suelto que pasan y regresan hasta que al final en el maléfico zumbar. Sueños que por esa noche no regresarán más, tal vez cuando salga el sol, pero eso es hablar necedades.

El olor a raidolito figura entre los más odiados, ahí junto al Chanel número 5, marea y lleva la memoria hasta lugares non gratos. No, no es una posibilidad agradable, la guerra bacteriológica es innoble, cobarde y desprovista de alma. Salir a ver el mundo de noche esclarece la mente, la pequeña proporción de del mundo, sin embargo después se vuelve una mala idea. El enemigo trae refuerzos y la lucha se vuelve encarnizada, sin esperanzas de terminar en tregua cómo la última vez, dónde todo terminó mojado y alegre. Melancólico.

Esta vez la lucha arroja un claro perdedor, que yace con el sol en la nuca, muerto por el día, zombie por la tarde... de la noche no habla, el temor y la rabia se la guarda y finge que no existe el mundo después del sol. Su nobleza se ve en una horrida prueba de entereza, este mundo ya no quiere caballeros, quiere asesinos en masa.

Ulises Silva.

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