En una de esas que el cerebro entra en modo Random cuál reproductor musical y se viene un montón de ideas, unas más pendejas que otras pero siempre en aras de buscar una mejor comprensión de las situaciones circundantes y en caso de no lograr dicha comprensión y las cosas sigan siendo un misterio hacer mofa de ello. Cagarse de risa en un ejercicio catártico de sacarse el miedo de la garganta. Soy una persona muy risueña.
Empieza con pequeñas observaciones que alucinan con convertirse en recomendaciones de supervivencia. Hace un año fueron las fiestas de Ocotlán y no dejó de pasar de nuevo este año, es lo curioso de las fiestas patronales en otros lados, funcionan cómo relojito; en Vallarta van de Mayo a Diciembre y nunca entiendo nada, hasta han de pensar que somos ateos todos. Por fortuna para mi adolescente interno eso no es cierto. Fortuna para él porque en primera instancia se volvió ateo en un acto de rebeldía anti-stablishment, luego se dio cuenta que era apostata, pero eso era por sentido común entonces no tiene tanto merito. Las iglesias de por allá, que hay una por colonia, están repletas cada Domingo, pueden dormir tranquilos.
Hace un año fueron las fiestas de Ocotlán y dediqué un par de lineas para quién hoy me faltan las libretas, pero nomas para el implicado. Contrario a la creencia popular de que en fiestas masivas conviene más colocarse a pistear junto a la "gente bien" para evitar verse rodeado de individuos golpeándose unos a los otros o en una lluvia de objetos voladores; una investigación onda Kapushinsky realizada por un servidos ha desarrollado la teoría de que en estadística la "gente bien" (traducida cómo cualquieraquenoseacholo, que van desde fresas a sombrerudos pasando por roqueros y gente con estilo indefinido) se pelea con mayor frecuencia que los socialmente tan temidos cholos, en una razón de 4:1. Desde luego estos son resultados cuantitativos, los cualitativos requerirían números de cuanta gente muere, cantidad de vidrios rotos, litros de alcohol desperdiciado y gente lisiada resultado de dichas broncas de parranda. Probablemente esta investigación nos confirmaría la idea de que los cholos son un asco de personas. En resumen cualquiera se cree gallo (pitcher de sillas, botellas y/o cualquier cosa que se encuentre) después de unas copas (vasos desechables) encima resultado de un efecto de adrenalina de creerse inmortal cómo el que menciona Hemingway acerca de amar a una mujer con pasión.
Otra consideración para cuando estás en las fiestas y hay baños públicos: busca un sitio dónde haya árboles, muchos árboles y poca luz; si eres mujer, que Dios te ayude, igual y lo hace, estás en sus fiestas, o eso dicen los padres.
Y ahora... ¡Ideas sueltas! ¡Yeih!
Sobre el menudo: Es bueno para cuándo andas crudo, no para cuando andas borracho. Cuidado con la velocidad con que te lo comes, es capáz de salir a la misma velocidad con la que entró, pero nunca a la misma lentitud.
Sobre el dinero: No tengo y nunca es suficiente, pero si fuera rico probablemente tampoco.
Sobre los cholos: Les tengo pavor y además están feos y se visten bien gacho.
Sobre el tiempo: Tengo de sobra, pero nunca es suficiente.
Sobre las fotografías: Vuelven a tener sentido al momento de dar sentido a cosas olvidadas o pasadas por alto. A veces tampoco son suficientes, mueren en desplantes de ira o nacen con días nuevos o noches muy añejas.
Sobre panteones: Los vivos les tienen miedo a los muertos y por eso los entierran en criptas tapiadas con cemento e incluso con rejas, temerosos de que el apocalipsis zombie se haga realidad y la gente que se les murió venga a comerles el cerebro mientras duermen. Sin embargo los muros no son suficientemente altos, esperemos que los zombies no sepan escalar y sean babosos cómo en las películas.
Tenía muchas otras, pero se me fueron olvidando por andar de cotorreo, puede ser que deba hacer esto borracho. Quizás en el volumen dos.
Se volvió a terminar el café.
Ulises Silva.
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