10 de mayo de 2010

Con olor a manguerazo.

Escucha mil veces la misma la canción, con una enorme sonrisa, más de sarcasmo que de felicidad: he is a man in constant sorrow... Por fin lo entendió; el último cigarrillo, hasta que abran la tienda para poder comprar más se va en un suspiro de nostalgia, supongo. Ya perdió la cuenta de las horas que faltan para que salga el sol y de esa forma se vaya el último zancudo, sin embargo los maldice por lo bajo, trata de razonar con ellos, se da cuenta que es la primera vez que abre la boca en todo el día, y ya está a punto de amanecer. Acomoda una mueca indefinible y se levanta de la cama otra vez, pero olvida para qué, vuelve a sentarse y mata otro bicho: "¡Putos, los odio! ¡Extínganse a la verga!"

Mira por la ventana y vuelve a maldecir por lo bajo, George Clooney repite su baile pero ya no le presta atención, entonces el sonido reaparece en el techo. Gotas de lluvia, una tras otra sobre las casas del pueblo, eso va a alejar a los zancudos por un rato. Bebe de el agua mineral, sin whisky esta vez, y sale al balcón para ver llover, hace mucho tiempo que lo anhela, parece que los dioses le hacen muchos favores en este día, sólo buenas noticias después del susto. La lluvia cae y la tierra se moja, olor a rancho, olor a tierra, olor a memorias. Entonce recuerda una historia, de una niña que venía de una ciudad turbulenta hacía unas costas amarillas del otro lado de su hogar, que al pasar por Guadalajara le huele a tierra mojada, y siempre que llueve recuerda el auto junto a sus hermanos.

Él se detiene en ese pensamiento y busca volver a evadir esos recuerdos, pero otra vez detiene su cabeza por un segundo, abraza el recuerdo, ya no hace daño, ya no cala tan duro. Sonrie por su descubrimiento y busca en sus propios recuerdos del olor, más atrás de la cancha de fútbol donde escuchó la historia; tal vez parado junto a Moon-Ra en un caballo que se niega a obedecerlo mientras se come su octavo mango verde. La lluvia deja de caer y los zancudos vuelven, pero ya no importa, ya se ve el resplandor del sol en el cerro.

It's fare thee well my old lover
I never expect to see you again
For I'm bound to ride that northern railroad
Perhaps I'll die upon this train.

Klansman.

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