24 de marzo de 2010

Dos manzanas de caramelo.

Atravesé la puerta, tenía una sensación de que había sido una buena idea, a pesar de la comezón que me provocaba el sol por mi falta de luz en la piel, me estoy volviendo blanco de pronto, lo blanco me caga, porque me recuerda al manicomio donde metieron al pendejo ese; pero a pesar de la comezón, la encandilada por nunca salir de casa los fines, la caminata larga y tendida, y cosas que pasaban por mi cabeza, tuve un agradable presentimiento, una corazonada por llamarla de una alguna manera ingenua. Así como vino, se fue al carajo y no me volvió.

Pero me bastó un momento para descubrir que estaba en lo cierto, una mirada de complicidad y una sonrisa fácil. A veces me da la impresión que soy muy facilote, bien puto.

De esas cosas que pasan por tu cabeza un millón de veces, le das la vuelta, borras y empiezas de nuevo, lagunas etílicas y regresiones de resaca. Mucho tiempo para la siguiente linea, que se me ocurrió mientras me reponía del estomago, pero, mal pedo que se me olvidó, quiero acordarme, pero no puedo, me cae de a madres que no quiere regresar a mi memoria, y eso que andaba bien sobrio, casi hasta la deshidratación. Pero creo que era la frase correcta, es un bajón que se me haya ido bien lejos, sabrá Santiago de Tonalá si algún día vaya a regresar. Cómo me gusta la palabra. Ya no estoy en ese mood, algo me pasa que me debilito.

It's not the way you smile... that's a lie couse the hell it is.

La fiebre de un sabado azul y un domingo sin tristeza. Que mala pata que justo tuviera que ser ella, no otra, ella. Cómo me gusta el borracho enamorado junto a la niña super vibrada. Sólo me queda agradecer mil veces por el olvido y el recambio inmediato. El movimiento de su mano, la sonrisa ¡puta madre la sonrisa! No necesito saber un carajo más. Pero ¿ y si sí cierto? Me gusta no tener que explicarme, no tener que ver quien me entiende, prefiero la risa condescendiente a decir: a ver deja que te explico con manzanas, yo mismo la aplico muchas veces, pero me siento culpable, porque no soy justo con ella, se merece mucho más, miles de lineas, pero no las traigo conmigo, o puede ser que sí, pero me resisto a volver a lo mismo.

Ahora me chingo dos o tres caguamas para brindar por otro que entra dentro de mis tres mejores fines de semana que he pasado en los últimos meses, junto con el último de octubre y de enero. Salud! Aunque te ajere: ¡Gracias!

Klansman.

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