24 de marzo de 2010

Allá.

Doblaba en una esquina dónde según yo había algo que valía la pena, pero creo que doblé mal y ya no quise volver sobre las huellas de mis pies, el orgullo me tenía tomado de los huevos. Otras veces, cuando no lo sabía, cuando eran misterios, incluso gozaba sumergirme en el desgano, disfrutaba la libertad de no saber mi nombre. Pero ahora creía que tenía el mapa en la mano, resulta que era falso, o yo muy pendejo, que no sé leer instrucciones. Lo mismo ando perdido, en la calle de mi cantina favorita, el pedo es que ya me quiero ir a mi casa, pero también mi cuerpo me exige fiesta. ¿A quién chingados le hago caso? Yo no quiero ser un adulto responsable, cuando te pasa eso, ya valiste pingo, pero si no te pasa también, la vida occidental es una hueva.

De pronto me siento así como la clásica escena de película, donde se ven ojos brillantes detrás de los arbustos, que acechan en espera del primer movimiento en falso para comerte sin sal ni pimienta. Digo, al menos quiero estar sazonado para cuando eso suceda. Ya ni sé que mamadas estoy escribiendo.

Sólo quiero que el tequila y yo hagamos las paces para siempre, que no me trate mal en las mañanas y no termine vomitando por ahí, así todo feo. Por favor Tequilita sé mi amigo, luego me siento que no soy mexinaco porque no nos llevamos bien. Pero siendo franco prefiero el Whisky, aunque sea más caro, si no me quieres pos vete al pingo.

Klansman

No hay comentarios: