Al calor de una peda se dicen muchas cosas, se hacen muchas otras, se declaran odios, amores y placeres. La ignorancia hace del mundo una miseria sin importancia, lo hace chiquito, un cuartito, una mano. Al calor de una peda puedes dormir con la seguridad de que vas despertar con la seguridad de sentirte peor que el día anterior, pero seguridad al fin, los ojos desvarían y cantan bajito, tararean si tu quieres. Al calor de una peda puedes deshacer el mundo sin mover un dedo.
El calor de una peda puede prender la mecha para cambiar la foto del buró, para hacer revolución, para rozar los dedos de otro y reconocer el mismo calor. El calor nos uno y nos separa a la vez, nos activa y nos pone en estado de coma, por poco que dure el efecto se disfruta o se aborrece, nunca es indiferente. La indiferencia... nadie entiende a la mujer oso, que triste.
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