20 de enero de 2010

De bodas sin pretensiones.

(acento de gringo hablando español)
¿Qué le dijo el tortillero al filósofo?
No hay masa ya.
Pastor Brian.

Hace dias me largué con mis compas a cotorrear a Yelapa, aunque más que a cotorrear era la boda de la Andrea, la hermana "alivianada" del Che, re buena onda la cabrona. La verdad es que desde hace algún tiempo tenía ganas de ir a acampar porque quería que la olas me despertaran bien bonito, yo sé que suena bastante marica, pero es una sensación que me gusta mucho. Total, yo sabía que se casaba la Andrea, pero sin embargo no sabía cuándo, dónde, cómo y de a cómo; un domingo en que hubo un reencuentro super perrón en el que nos juntamos todos los que somos, fuimos y seremos, bueno no estaba el abraham, pero ni falta nos hizo. Total que en ese día de whisky y un vino raro que me regalo el che de cumpleaños, para que vean culeros que no me regalaron nada, llegó la Andrea y nos hizo la formal invitación, bueno lo formal que puede ser Andrea.

Para el siguiente fin de semana, íbamos bien felices en la panga que te lleva a la playa esa, que es el único medio para llegar, llegamos rayando para la boda, que era en un páramo al que había que llegar por un caminito de angosto en el que soló cabían dos personas juntas, estaba bien lejos y ni un caballito que nos hiciera el paro para subir por la veredita, llegué derechito a prender un cigarro y pedir una chela, pero me encontré con que estaban reservadas para después de la ceremonia, para evitar la clásica escena del tío borracho ¡puta madre! pensé y no había ni agua. Pues empezó la ceremonia con Lucia alzando un velo imaginario, y una marcha nupcial a cappella por parte de los invitados; un casorio bilingüe, porque el novio era gringo, pero de esos pocos que no son unos pendejos, la que oficiaba en español no se sabía su discurso y al final arroces agresivos.

Ya en la fiesta me dí cuenta que nosotros eramos los únicos mexas en la fiesta, rodeado de argentinos, dos que tres uruguayos y un montón de gringos, bueno americanos con su piel que se notaba a luces que no estaban acostumbrados al sol por su rojizo color camarón. Entonces nada de chistes xenofóbicos, ni de fútbol o Maradona... creí que sería un cotorreo limitado, estaba muy lejos de ser así. Una vez ambientado o con unas chelas encima, me dí cuenta que la boda distaba mucho de ser cómo a las que había ido, excepto una. El ambiente era de alegría, no de solemnidad, cómo lo quería sentir el rulas.

Hace tiempo me vi en una boda en la peñita, donde no hubo vals, ni el venado, ni caballo dorado, vamos al final ni mesas había, todos estábamos en la arena escuchando a los Cadillacs y los Decadentes, con chelas en la mano y los novios sentados para mirar como se iba el sol al carajo. La boda de Yelapa y la de La Peñita tenían algo en común, era una fiesta sin ninguna otra pretensión que pasarla chido, sin importar que digan los invitados, que no sea una boda igual a las otras, donde la novia anda sin zapatos y no le importa nada salvo la cerveza que tiene en la mano. Romper el esquema de vez en vez está super perro.

Si bien el casarse según es una unión entre dos personas que se aman y quieren pasar toda su vida juntos; para muchas personas es el día más importante de su vida y su máxima aspiración es formar una familia y ser felices para siempre...¡no mames, que hueva! Digo respeto a esas personas que hacen de sus bodas un acontecimiento donde el universo se detiene sólo para verlos felices y que los invitados sientan envidia, salir en las paginas de sociales y que su boda sea recordada al menos cómo la mejor del año, pero lo importante no es la boda si no lo que viene después o si vendrá el divorcio, bueno sonó medio amargado, pero me baso en las estadísticas. Ok, el amor es lo más importante según la mayoría de las culturas, sea el tipo de amor que sea, se supone que es el sentimiento más puro que podemos ser capaces de tener los hombres, pero no veo porque debe ser utilizado como un método de demostrar estatus, como lo hacen el tipo de personas de las que hablaba en este párrafo. Eso es encabronadamente pretencioso y mal intencionado.

Es por eso que que estás dos bodas son tan bonitas, no sé si acaso tenga algo que ver que hayan sido a la orilla del mar, pero cuando se dedican a disfrutar y dejar que los demás disfruten, compartir y no presumir, esa es la clave para una boda agradable.

Cómo nota aparte, en Yelapa me convertí en bombero de emergencia porque se quemaba una casa; mira que hay gente muy pendeja, ¿a quién chingados se le ocurre quemar la basura en la azotea de su casa? Bueno me siento bien porque hice una buena obra, pero a veces la conciencia puede evitar episodios de heroísmo.

Ulises Silva




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