6 de enero de 2010

Nostalgía: deja de llamar.

Cuando el teléfono suena, mi primer pensamiento es de esperanza es que seas tú, inmediatamente entro en razón, no tienes nada para que llamar; tengo que estar consiente de eso, no volveré a escuchar tu voz por más de dos horas hablando de todo y de nada, el ring ring ya no me remueve la panza.

De hecho son pocas las cosas que me remueven la panza por estos días, salvo el conocido sabor de la resaca. Justamente ayer pensé en marcar un número de larga distancia, la suerte fue que lo borré de mis registros, pero ¿en qué estaba pensando? ¿Para qué? Hasta ahora va bien, llamarle no cambiaría nada, a mí solo me haría daño. Tengo que evitar esos accesos de nostalgia que puedo tener en determinados momentos, no pensar en esa casa, no pensar en esa casa... Ayer mientras autoflajelaba mis neuronas viendo transformers 2, me dí cuenta que hay momentos en los que hacer switch off al cerebro es el mejor camino, la felicidad viene acompañada de ignorar un montón de cosas, pero apagar una maquina de recuerdos inutiles es lo que me resulta complicado.

Las distracciones no han evitado que piense en las cosas de las que vengo huyendo, el tiempo apura y todavía no pasa la tormenta, el tratamiento fracasa hermano, sabes que esto no es lo que necesitamos, ya va siendo tiempo de levantarse, no digo que no lo haya intentado, me he visto caer muchas veces, eso no importa, para eso nos caemos, pero parece que le agarraste cariño al suelo y al sueño. Ya estuvo de diálogos internos y de estas palabras. Ya no entendí nada, sé que tú tampoco.

Ulises SIlva.

1 comentario:

Central de Información dijo...

"Oh lo viví o lo soñe..."
Maldita niebla que se cierne sobre realidad.
saludos ulises.