Pocas horas de sueño pueden ser pulverizantes para los pensamientos positivos que me podrían quedar después todo esta vorágine de cosas que han ocurrido en las pasadas semanas, si a eso le sumas varios días seguidos escuchando a Javier Corcobado, el estado de animo queda dado a la chingada. Pocas cosas me salen bien en el pasado próximo, algo mal habré hecho porque el universo está empeñado en chingar la borrega. Entre el universo y yo, me tienen echo jirones, maldito sea Corcobado y sus canciones depresivas, maldito sea por su habilidad como el mejor poeta que he escuchado en mi vida.
Me ha hecho pensar en una de sus canciones. ¿Por qué estoy tan triste teniendolo todo? Tengo amigos por los que sin ningún pedo haría cualquier cosa porque estuvieran felices, tengo una familia que me apoya bien cabrón, estoy en una carrera que me gusta mucho y no se qué otro tipo de cosas más, sin embargo esas cosas no me hacen feliz, aunque deberían de hacerlo no es así... Puta madre, me estoy volviendo emo, esto sí está jodido.
Rescate. Ahora mismo me siento sólo, estoy sólo, cómo siempre lo quise, por siempre entiendase hace media docena de semanas, no quiero ver a nadie, estoy justo como lo quería, sin embargo la técnica empieza a chafear, pero sé que no puedo cambiar de pronto y volverme social boy, no soy así. Entonces estoy confundido, pero sé que es lo que me falta, no puedo tenerlo, ¿podría volverse una especie de ídolo, que nunca voy a alcanzar pero que siempre voy a estar buscando? El masoquismo a mi servicio.
Una vez abraham le pregunto a mi mamá por qué se había enamorado de mi papá, que extraño, a mi nunca se me ocurrió preguntar algo cómo eso. Patricia le contestó: "Por qué es una persona apasionada. Si se fuma un cigarro, lo hace con pasión, todo lo que hace lo hace de esa forma, trabajar, querer a sus hijos, cuidar a su mujer, hacer corajes."
Eso es lo que me falta, pasión; creo que la olvide detrás de aquél poste, voy a buscarla... no, no estaba ahí. ¿Dónde? En serio quiero encontrarla, me siento así como desalmado, ya ni las caguamas me saben cómo solían hacerlo, el whisky ya no huele a madera, eso si me da coraje, mis pequeños placeres ya no saben a nada. Suspendido me siento. ¿Dónde estás? ah ya te ví, pero estás ocupada. ¿Quieres qué te espere? Está bien, ya me voy.
Ulises Silva
2 comentarios:
Ea alguien más con blog, apenas vi en tu facebook, saludos. Echeleganas :D
Pasíon.
So much and so little...
A mi también me falta, los cigarros ya no me saben igual. Salir un sábado ya no me sabe a lo mismo de hace años.
Si así es crecer, ya no quiero.
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